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Covenant #3: Deity, de Jennifer Armentrout. CAPÍTULO 15 en español.

Posted in Inglés, and Traducciones

CAPÍTULO 15
Capítulo 14

NOTA:
1) Ya tenemos Apollyon en inglés :)
2) Sé que los capítulos van a paso lento pero Blair y yo hacemos lo que podemos. Les pido un poco de comprensión y que si quieren apoyar la traducción nos escriban al mail, en vez de publicar anuncios… extraños en el blog. 
3) Prepárense para lo que viene *cough cough* 

Los ojos de Aiden parecían brillar desde adentro mientras me miraba. Como en la biblioteca, supe que quería besarme. Su resolución se estaba desquebrajando  y su mano temblaba contra mi mejilla.

Deslicé mis manos por su firme estómago, deteniéndome sobre la cintura de sus pantalones. Quería más que nada perderme en él, olvidarme de todo. Quería que él se perdiera en .

Tomó aire bruscamente, sus labios entreabiertos. “Probablemente sería una buena idea que Leon o cualquier otro te vigilara durante la noche.”

“Probablemente”.

Sus labios hicieron una sonrisa torcida y su mano dejó mi mejilla, descendió por mi cuello y bajó por el cuello de mi suéter. Salté un poco cuando su mano pasó sobre mi hombro. “Dicen que los hechos se comprenden mejor en retrospectiva”.


No me interesaba la retrospectiva. Todo lo que me importaba era su mano sobre mi piel, bajando el suéter por mi hombro. “¿Cuándo… cuándo llega la siguiente niñera?”

“No hasta mañana”

Mariposas enloquecieron en mi estómago. Faltaban muchas horas para la mañana. Muchas cosas podrían pasar en esas horas. “Oh”.

Aiden no respondió. En vez de eso, sus dedos pasaron sobre las marcas de mis brazos y luego cerró sus ojos. Un estremecimiento recorrió su cuerpo entero, sacudiéndome hasta las entrañas. Luego su cabeza descendió y ondas oscuras de cabello cayeron, pero no lo bastante rápido para ocultar el hambre en su mirada.

Me tensé, mi pecho en un nudo. Su respiración era cálida y tentadora en mis labios, y luego los rozaron muy suavemente. Ése simple acto me robó la respiración, el corazón. Pero mientras se separaba, me di cuenta de que no podía robar algo que ya tenía.

Aiden rodó sobre su costado, llevándome con él. Puso un brazo debajo de mí, aferrándome a su pecho con tanta fuerza que pude sentir el estruendo de su corazón. Había algo bajo su camiseta que presionaba contra mi mejilla. Me di cuenta de que estaba en su collar.

“¿Aiden?”

Bajó su barbilla a la parte superior de mi cabeza y respiró hondo. “Ve a dormir, Alex”.

Mis ojos se abrieron. Traté de levantar mi cabeza pero no pude moverme ni un centímetro. “No creo que pueda dormir ahora”.

“Bueno, será mejor que lo intentes”.

Traté de escaparme pero movió su pierna, sujetando una de las mías entre las suyas. Mis dedos aferraron su abrigo térmico.

Aiden”.

“Alex”.

Frustrada, me alejé de su pecho. La risa de Aiden resonó en mí y aunque quería golpearlo empecé a sonreír. “¿Por qué? ¿Por qué me besaste? Me refiero a que me acabas de besar, ¿no?”

“Sí. No. Algo así.” Aiden suspiró. “Quise hacerlo”.

Mi sonrisa estaba empezando a volverse presuntuosa. Era como si hubiera una parte de mí que no tenía percepción del mundo exterior o de todas las consecuencias, la parte que estaba completamente controlada por mi corazón. “Okay. Entonces ¿por qué te detuviste?”

“¿Podemos cambiar de tema? ¿Por favor?”

“¿Por qué?”

Su mano subió por mi espalda, ahondando en mi pelo y enviando escalofríos por mi piel. “¿Por qué te lo pido amablemente?”

Estar así de cerca no estaba ayudando. Cada vez que respiraba, estaba llena de su loción de afeitar y la esencia a sal de mar. Si me movía, eso sólo nos acercaba más. No había forma de que me durmiera pronto.

“Esto está tan mal”.

“Eso es lo más cierto que has dicho esta noche”.

Puse los ojos en blanco. “Y es totalmente tu culpa”.

“No voy a discutírtelo”. Aiden se acostó de espaldas y terminé clavada a su lado. Intenté sentarme pero cerró sus brazos. Mi cabeza terminó en su hombro con mi brazo atrapado contra su estómago. “Dime algo”, dijo después de que dejé de luchar.

“No creo que quieras que te diga algo ahora mismo”.

“Cierto”. Se rio. “¿A dónde quieres ser asignada cuando te gradúes?”

“¿Qué?”, fruncí el ceño. Aiden repitió la pregunta. “Sí, te oí, pero es una pregunta tan al azar.”

“¿Y? Respóndela”.

Me rendí. Dejé de intentar escapar y decidí sacar el mejor provecho de esta extraña situación y me acurruqué más cerca. Probablemente lo lamentaría más tarde, cuando él recuperara la cordura y me alejara. Los brazos de Aiden se apretaron en respuesta. “No lo sé”.

“¿No lo has pensado?”

“No realmente. Recién llegué al Covenant ni siquiera pensaba que me iban a permitir volver y luego me enteré de todo el rollo Apollyon.” Me detuve porque no estaba segura de por qué no lo había pensado. “Supongo que sólo dejé de pensar que sería siquiera una opción”.

Aiden soltó sus manos y empezó a trazar un círculo ocioso en la parte superior de mi brazo. Era ridículamente tranquilizador. “Todavía es una opción, Alex. Que Despiertes no significa que tu vida se va a acabar. ¿A dónde irías?”

Deseando que hubiéramos tenido la precaución de apagar la luz antes de nuestro festín improvisado de abrazos, cerré los ojos. “No lo sé. Supongo que escogería algún lugar en el que nunca haya estado, como Nueva Orleans.”

“¿Nunca has estado allá?”, la sorpresa coloreaba su tono.

“No. ¿Tú sí?”

“He estado ahí un par de veces”.

“¿Durante el Mardi Gras[1]?”

Aiden tomó la mano que tenía en su estómago, enlazando sus dedos con los míos. Mi pecho revoloteó. “Una o dos veces”, respondió.

Sonreí, imaginándome a Aiden cargando perlas[2]. “Sí, así que quizás un lugar parecido”.

“¿O Irlanda?”

“Tú te acuerdas de las cosas más extrañas que digo”.

Sus dedos se cerraron sobre los míos. “Recuerdo todo lo que dices”.

Sentí calor en todo el cuerpo y lo saboreé. Había dicho lo mismo el día del zoológico pero de alguna forma lo había olvidado en el desastre de todo lo que pasó después de eso. “Eso es algo vergonzoso. Digo muchas cosas tontas”.

Aiden se rio. “Sí dices algunas cosas bastante raras”.

No pude rebatírselo. Nos quedamos acostados juntos en un silencio de camaradería por un rato. Escuché los sonidos estables de su respiración. “¿Aiden?”

Giró su cabeza hacía mí. “¿Sí?”

Finalmente le di voz a algo que había estado molestándome por un tiempo. “¿Qué… qué si ya no quiero ser un Centinela?”

Aiden no respondió inmediatamente.

“¿Qué quieres decir?”

“No es que no vea el propósito de ser un Centinela y todavía lo deseo, pero a veces siento que ser un Centinela es estar de acuerdo con como son las cosas.” Respiré hondo. Decir esto en voz alta estaba condenadamente cerca de la herejía. “Es como si ser un Centinela significara que me parece la forma en que tratan a los mestizo y no… no estoy de acuerdo.”

“Yo tampoco”, dijo suavemente.

“Me siento… terrible por pensar siquiera así, pero no lo sé.” Cerré mis ojos, parcialmente avergonzada. “Pero después de que vi a esos sirvientes muertos en las Catskills, yo sólo no puedo ser parte de esto”.

Hubo una pausa. “Entiendo a lo que te refieres”.

“Hay un pero, ¿verdad?”

“No. No lo hay.” Aiden apretó mi mano. “Sé que convertirte en Apollyon no es algo que quieras, pero podrás estarás en posición de cambiar las cosas, Alex. Hay puros que te van a escuchar. Y hay algunos que quieren que las cosas cambien. Si esto es algo que te apasiona tanto deberías hacer lo que puedas.”

“¿Eso no quiere decir que estaría eludiendo mis deberes de Centinela?” Mi voz sonaba débil. “Porque el mundo necesita Centinelas y Guardias, y los daimons… matan indiscriminadamente. No puedo sólo…”

“Puedes hacer lo que quieras”. Su tono estaba lleno de sinceridad, y quise creerle pero no era el caso. Incluso como el Apollyon, todavía era una mestiza y no podía hacer lo que me daba la gana. “Y no es eludir tu deber”, dijo. “Cambiar la vida de cientos de mestizos tendrá un mayor impacto que cazar daimons”.

“¿Eso crees?”

“Lo sé”.

Algo de la presión se fue y bostecé.

“Marcus sabe que estoy aquí”.

Dudaba que Marcus supiera que Aiden estaba en mi cama. Quizás todo esto era un sueño, decidí. Quise preguntarle por qué estaba aquí, de esta forma. No tenía sentido pero no quería matar la calidez entre nosotros con preguntas arraigadas en lógica. A veces la lógica estaba sobrevalorada.

Lentamente, abrí mis ojos y parpadeé. Los oscuros rayos de la madrugada se filtraban por las cortinas. Pequeños puntos de polvo flotaban en el haz de luz. Un brazo pesado descansaba sobre mi estómago y una pierna estaba sobre la mía, como si él hubiera querido asegurarse de que no escapaba mientras él dormía.

Ni siquiera un dios podría moverme de esta cama o de sus brazos.

Me deleité en la sensación de él presionado a mi lado, la forma en que su respiración agitaba el pelo de mi frente. Anoche no había sido un extraño sueño. O si lo había sido, no estaba segura de querer despertar. Quizás no había temido que me escapara mientras él dormía: quizás él ansiaba mi cercanía como yo ansiaba la suya.

Los latidos de mi corazón de aceleraron aunque no me había movido. Allí tumbada, mirando las pequeñas partículas de polvo, me pregunté cuántas veces había soñado quedarme dormida y despertar en los brazos de Aiden. ¿Un centenar o más? Definitivamente más. Mi garganta se cerró. No parecía correcto que jugaran  conmigo así, que me dieran un bocado de cómo sería un futuro con Aiden, algo que nunca podría tener.

Mi pecho se llenó de dolor. Estar en sus brazos así dolía, pero no había ni un poco de arrepentimiento. En el silencio de la madrugada, admití que no había forma de superar a Aiden. No importaba lo que pasara de aquí en adelante, mi corazón seguiría siendo suyo. Podía casarse con una pura y yo podría dejar esta isla para siempre y no importaría. Contra todo sentido común, Aiden se había metido bajo mi piel, se había envuelto alrededor de mi corazón e introducido en mis huesos. Era una parte de mí y…

Todo de mí –mi corazón y mi alma- siempre le pertenecerían.

Y era tonta por creer lo contrario, por siquiera barajar otro escenario. Pensé en Seth entonces y el dolor en mi pecho reapareció, se hizo más interior y quemó como la marca de un daimon. Lo que sea que tenía con Seth no era justo con él. Si de verdad se preocupaba por mí, esperaba tener algún tipo de poder sobre mi corazón y sentimientos.

Cuidadosa para no despertar a Aiden, alcancé la mano que descansaba en mi cadera y puse mi mano sobre la suya. Recordaría esta mañana para siempre, sin importar qué tan corta o larga resultara ser.

“¿Alex?”, el sueño se colaba en la voz de Aiden.

“Hey”. Mi sonrisa era aguada.

Aiden se estiró a mi lado, levantando un brazo. No habló mientras le daba la vuelta a su mano y agarraba la mía. Su mirada plateada se movió por mi rostro y me sonrió, pero su sonrisa nunca alcanzó sus ojos. “Todo estará bien”, dijo. “Te lo prometo”.

Eso esperaba. Telly ya se había ido, sin mí. Apuesto que estaba furioso. No había forma de saber qué haría ahora. Y si algo le pasaba a cualquiera de ellos quedaría en mi conciencia. Me giré de lado, pero la posición era algo incómoda porque Aiden todavía aferraba mi mano.
“Odias esto… no hacer nada cuando te sientes responsable por lo que pasó”.

Suspiré. “Soyresponsable de esto”.

“Alex, lo hiciste para salvar tu vida. Esto no es tu culpa”, dijo. “Lo entiendes, ¿verdad?”

“¿Sabes si Telly ya se fue?”, pregunté en vez de responder.

“No lo sé, pero asumo que sí. Antes de que viniera aquí anoche, Linard dijo que no había abandonado la isla mayor porque estaba en el Covenant.”

“¿Ustedes han estado vigilándolo a él también?”

“Necesitábamos estar seguros de que no estuviera tramando nada. Los Guardias que sirven a Lucian que se quedaron han sido una ventaja. Telly ha sido vigilado tan de cerca que sé que cenó langosta al vapor anoche.”

Fruncí el ceño. Yo había cenado un sándwich frío. “Todos ustedes deberían empezar su propio negocio espía”.

Aiden se rio. “Quizás en otra vida, y si consigo buenos aparatos.”

Esbocé una sonrisa. “¿Aparatos del tipo 007[3]?”

“Él tiene una moto BMW R1200 en ‘El mañana nunca muere’[4]”, respondió, sonando anhelante. “Diablos, esa moto era genial”.

“Nunca la he visto… la película”.

“¿Qué? Eso es triste. Tendremos que arreglarlo”.

Me giré. La sonrisa que Aiden tenía ahora alcanzaba sus ojos, volviéndolos de un gris jaspeado más suave. “No tengo ganas de ver una película de James Bond”.

Sus ojos se entrecerraron.

“¿Qué?”

“Nop. Esas películas me parecen aburridas. Igual que las de Clint Eastwood. Bostezo”.

“No creo que podamos seguir siendo amigos”.

Me reí y su sonrisa se agrandó. Esos hoyuelos aparecieron, y oh dios mío, había pasado tanto tiempo desde que los había visto. Se sentía como toda una vida. “No sonríes lo suficiente”.

Aiden arqueó una ceja.

“Tú no te ríes lo suficiente”.

No había tenido mucho de lo que reírme últimamente pero no quería pensar en esas cosas. Aiden se iría pronto  y todo esto era como una fantasía. Una que todavía no estaba dispuesta  a dejar ir. Nos quedamos así por un rato, hablando y sosteniendo nuestras manos. Cuando llegó la hora de enfrentar la realidad, Aiden salió de la cama y entró al baño.

La mañana había estado llena de opuestos: tristeza y felicidad, desesperación y esperanza. Todas esas emociones variantes deberían haberme dejado exhausta pero me sentía lista para ir… a trotar o algo.

Y nunca me sentía lista para trotar.

Un golpe en la puerta me sacó de mis pensamientos.

“Ese es probablemente Leon”, dijo Aiden desde atrás de la puerta del baño. El resto de lo que dijo fue ahogado por un flujo de agua en el lavabo.

Gimiendo, salí de la cama y me ajusté el suéter. El reloj de la sala decía que sólo eran las siete y media. Puse los ojos en blanco. El segundo día de las vacaciones de invierno y estaba fuera de la cama antes de las ocho de la mañana. Había algo cósmicamente malo en eso.

“¡Voy!”, grité cuando volvió a golpear. Abrí la puerta. “Buenos días, solecito”.

Era Linard el que estaba en el pasillo, sus manos juntas detrás de su espalda. Sus ojos pasaron sobre mi cabeza a escanear la habitación. “¿Dónde está Aiden?”

“En el baño”. Me hice a un lado, dejándolo entrar. “¿Telly se fue?”

“Sí. Se fue justo al amanecer”. Linard se giró hacia mí sonriendo. “Esperó, como ofreció, pero no fuiste”.

“Apuesto a que estaba enfadado”.

“No. Creo que estaba más… decepcionado que otra cosa”.

“Qué mal. Es muy triste.” Esperaba que Aiden se apurara porque realmente necesitaba bañarme los dientes.

“Sí”, dijo Linard. “Es terrible. Las cosas pudieron terminar fácilmente”.

“Ajá…”, fruncí el ceño. “Espera. ¿Qu..?”

Linard se movió rápido, como a todos los Guardias les enseñaban. Hubo un breve segundo en el que reconocí que había estado en esta posición antes, excepto que esa vez había habido adrenalina bombeando en mis venas. Entonces dolor ardiente explotó en mis venas justo bajo mis costillas, cerca de la runa de poder, y todos los pensamientos desaparecieron. Era la clase de dolor repentino y agudo que robaba tu último aliento antes de que siquiera te dieras cuenta de que lo habías tomado.

Tropezando hacia atrás, bajé la mirada e intenté introducir aire a mis pulmones y ponerle sentido al espantoso dolor pasando por mi cuerpo. Una daga negra estaba metida en lo más hondo de mi cuerpo hasta la empuñadura. En un lejano rincón de mi mente, supe que esta no era una daga ordinaria. Fue sumergida en algo… probablemente sangre de Titán.

Quería preguntar por qué pero cuando mi boca se abrió, sangre burbujeó y goteó.

“Lo siento”. Linard sacó la hoja. Me desplomé, incapaz de hacer un solo sonido. “Te dio una oportunidad de vivir, por lo menos”, susurró.

“Hey, estaba esperando a Leon…” Aiden se detuvo en seco justo a un metro de nosotros y luego se abalanzó sobre Linard. Un sonido inhumano salió de Aiden mientras envolvía un brazo alrededor de la garganta de Linard.

Mi espalda golpeó la pared al lado del mostrador y las piernas me fallaron. Me caí mientras aferraba mi estómago, tratando de detener el flujo. Sangre caliente y pegajosa pasó entre mis dedos. Hubo un grito y luego un crujido enfermizo que marcó el fin de Linard.

Aiden gritó por ayuda mientras se dejaba caer a mi lado, quitando mis manos temblorosas y presionando las suyas contra la herida. Su rostro afligido se cernía sobre el mío, sus ojos muy abiertos horrorizados. “¡Alex!  Alex, háblame. ¡Háblame, maldita sea!”

Parpadeé y su rostro tomó forma otra vez, pero estaba borroso. Traté de decir su nombre pero una tos ronca y húmeda salió de mi cuerpo.

“¡No! No. No”. Miró por encima de su hombro a la puerta. Guardias se habían reunido, atraídos por la conmoción. “¡Consigan ayuda! ¡Ahora! ¡Vayan!”

Mis manos cayeron a mis lados y luego un entumecimiento se asentó en mis huesos. Nada realmente dolía, además de mi pecho, pero sufría por una razón diferente. La forma en que se veía cuando se giró hacía mí y sus ojos fueron a mi estómago. Presionó más fuerte. Su miraba era frenética, impresionada y aterrorizada.

Quería decirle que todavía lo amaba –que siempre lo había hecho- y quería decirle que se asegurara de que Seth no se volviera loco. Mi boca se movió, pero nada salió.

“Está bien. Todo va a estar bien”. Aiden forzó una sonrisa, sus ojos brillantes. ¿Estaba llorando? Aiden nunca lloraba. “Sólo espera. Estamos consiguiendo ayuda. Por favor, agapi mou. Espera por mí. Te prometo…”

Hubo un estallido seguido por un haz de luz brillante y cegador. Y luego no hubo nada sino oscuridad, y estaba cayendo, girando y todo había terminado.

[1]Es un carnaval que se celebra el día antes del Miércoles de Ceniza y consiste en disfrutar de los placeres culinarios antes de la abstinencia de la Semana Santa y la Cuaresma.
[3]Se refiere a las pelis de James Bond.
[4]Es la décimo octava película del agente 007.

10 Comments

  1. Anonymous
    Anonymous

    ohhhh DIOS que capitulo!!!!, ayyy me muero por saber que pasa, CHICAS SON LAS MEJORES DEL MUNDO SE MERECEN EL CIELO Y LA TIERRA!!!!

    Abril 25, 2013
    |Reply
  2. OH POR DIOOOSS!!! GARCIAS POR EL CAP!!!! AHAHAHAHAHAHAHHAHA ESTOY QUE TREPO POR LAS PAREDES!! ESTE LIBRO ES EXPLOSIVO!

    Abril 25, 2013
    |Reply
  3. OMG¡¡¡¡¡ quiero saber que pasa¡¡¡

    Son lo máximo,GRACIAS por dedicar tiempo a traducir este libro, I LOVE YOU :D

    Abril 26, 2013
    |Reply
  4. Anonymous
    Anonymous

    Ay,eso duele.
    La escena era tan tierna al principio y luego pasa esto, la autora no entiende que nos puede dar un infarto con escenas como esta. :(
    P.D.:Aiden me ha dado una penita, aunque estoy segura de que no le pasara nada a Alex. Bueno si cuenta como nada el que te claven un cuchillo.
    P.D: Lista de gente que tengo que matar referente a los personajes de este libro:

    1.Al condenado hijo de **** que es Telly.
    2.A mi “queridisimo” Seth, aunque con este esperare para ver si en realidad no es tan malvado como imagino.
    3.A Linard, si Aiden no lo ha matado(no le veo muy capaz… o si)
    4.Y por ultimo(casi se me olvida) a Lucian, no me cae bien. *.*

    Abril 26, 2013
    |Reply
  5. ahhh dios ppor favor regalanos otro cap ya pleaseeeeeeeeeeee

    Abril 26, 2013
    |Reply
  6. Gracias, gracias, gracias por traducir el capítulo!!! Estubo genial :D

    Abril 27, 2013
    |Reply
  7. Anonymous
    Anonymous

    por favor no nos dejen esperando 8 dias por el siguiente capitulo

    Abril 27, 2013
    |Reply
  8. Anonymous
    Anonymous

    gracias

    Abril 27, 2013
    |Reply
  9. Libros Onix
    Libros Onix

    Holy Crap,y que pasara ahora,
    me pondre de acuerdo con COTOO para poder ayudarte con uno o dos capis, o pasate por mi blog y nos ponemos de acuerdo
    GRACIAS POR LOS CAPI

    Abril 28, 2013
    |Reply

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