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Covenant #3: Deity, de Jennifer Armentrout. CAPÍTULO 16 en español.

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CAPÍTULO 16
Capítulo 15

Traducido por Blair

El suelo bajo mi mejilla era húmedo y frío. Un aroma a almizcle llenaba el aire húmedo, uno que me recordaba a estar en el interior de una caverna cubierta de musgo. Ahora que lo pensaba, ¿no debería sentir frío? Este lugar era oscuro y húmedo, la única luz provenía por altas antorchas saliendo de la tierra, pero me sentía bien.  Me incorporé y me aparté el pelo de la cara mientras me ponía de pie con las piernas temblorosas.

“Oh… oh, diablos no…”

Estaba en la orilla de un río, y al otro lado había cientos, si no miles, de personas –personas desnudas– temblando, acurrucándose juntas.

El río de color ónix que nos separaba onduló, y la masa de gente se lanzó hacia delante, extendiendo las manos y aullando.

Me estremecí, queriendo cubrirme los oídos.

La gente de mi lado de la orilla se arremolinaba, algunos vestidos con el atuendo de Centinela, otros en ropa casual. Sus condiciones variaban. Los que esperaban a la orilla del río parecían ser los más felices. Otros parecían confundidos, sus rostros pálidos y sus ropas manchadas de sangre.  

Hombres vestidos con túnicas de cuero montaban caballos negros, pastoreando a los más desafortunados, buscando en grupos. Supuse que eran guardias de algún tipo, y por la manera en que algunos de ellos me miraban, me dio la impresión de que no debería estar aquí, donde sea que esto estuviera.

Espera. Me volví hacia el río, tratando de ignorar a las pobres… almas… en el otro… oh, dioses maldita sea. Este era el río Estigio, donde Caronte transportaba a las almas al Inframundo.

Estaba muerta.

 No. No. No. No podría estar muerta. Ni siquiera me había lavado los dientes, por el amor de dios. No había manera. Y si yo estaba muerta, ¿qué haría Seth? Iba a volverse loco cuando se enterar -si no lo había descubierto-. Nuestro vínculo disminuía con la distancia pero, ¿podría haber sentido mi pérdida? Tal vez no estaba muerta.

Tirando de mi suéter, miré hacia abajo y maldije.

Todo el frente de mi camiseta estaba empapado en sangre- mi sangre. Entonces recordé todo: la noche anterior y esta mañana con Aiden que había sido tan perfecta. Aiden -oh dioses- me había rogado que aguantara y yo me fui.

La ira corrió a través de mí. “No puedo estar muerta.”

Escuché una suave risa femenina detrás de mí.

“Cariño, si estás aquí, estás muerta. Al igual que el resto de nosotros.”

Me di la vuelta, lista para golpear a alguien en la cara.

Una chica que nunca había visto antes chilló en voz alta.  “¡Lo sabía! Estás muerta”.

Me negué a creer que estaba muerta. Esto tenía que ser un extraño dolor inducido por una pesadilla. Y en serio, ¿por qué la chica estaba feliz de que estaba muerta?

 “No estoy muerta”. La chica estaba, probablemente, en sus veinte años, vestida con un par de pantalones vaqueros que lucían caros,  y sandalias de tiras. Apretó algo en su mano. Pensé que era una pura sangre, pero la mirada abierta y simpática en sus ojos  me dijo que tenía estar equivocada.

“¿Cómo moriste?” Preguntó ella.

Abracé mi suéter.

“No morí.”

Su sonrisa no vaciló. “Yo estaba de compras con mis guardias por la noche. Estos zapatos,” Ella sacó su pie, inclinándolo para que yo tuviera una vista de ellos. “¿No son divinos?”

“Uh, sí. Esos zapatos son geniales. “

Ella suspiró. “Lo sé. Yo morí por ellos. Literalmente. Verás, decidí que quería usarlos a pesar de que se estaba haciendo tarde y mis guardias se estaban poniendo nerviosos. Pero, de verdad, ¿por qué estarían un montón de daimons en la Avenida Melrose? “Ella rodó sus ojos. “Me drenaron hasta secarme y aquí estoy, esperando el paraíso. De todos modos, pareces un poco confundida.”

“Estoy bien,” dije en voz baja, mirando alrededor. Esto no podía ser real. No podía estar atrapada en el Inframundo con Buffy[1]. “¿Cómo es que no te pareces a ellos?”

Ella siguió mi mirada y se estremeció.

“No se les ha dado esto.” Una moneda de oro brillante yacía en su palma abierta. “Ellos no pueden cruzar hasta que tengan pasaje. Una vez que coloquen esto en su cuerpo, se verán frescos y nuevos. Y serán capaces de tomar el siguiente recorrido”.

“¿Y si no consiguen una moneda?”

“Esperan hasta que lo hagan.”

Ella se refería a las almas al otro lado del río. Temblando, les di la espalda y entonces me di cuenta de que yo… yo no tenía una moneda. “¿Qué pasa si no consigues una moneda?”

“Está bien. Y algunos de ellos acaban de llegar aquí”. Ella colocó un brazo alrededor de mis hombros. “Se necesita un par de días en la mayoría de los casos. A la gente le gusta celebrar los funerales y esas cosas, lo que es totalmente una mierda para nosotros porque tenemos que esperar aquí por lo que se siente como una eternidad.” Ella hizo una pausa y se echó a reír. “Ni siquiera te dije mi nombre. Soy Kari”.

“Alex”.

Ella frunció el ceño.

Puse los ojos en blanco. Incluso las personas muertas necesitaba una explicación. “Es la abreviatura de Alexandria”. 

“No. Sé tu nombre.” Antes de que pudiera preguntar cómo sabía mi nombre, Kari me alejó de un grupo de guardias con aspecto enojado que examinaban mi ropa arruinada.

 “Sí que es un poco aburrido aquí abajo.”

“¿Por qué estás siendo tan amable conmigo? Eres una pura”.

Kari se rió. “Todos somos iguales aquí, cariño.”

Mi mamá había dicho eso una vez. Gracioso. Había tenido razón. Dioses, no podía creerlo.

“Y además, cuando estaba viva… no los odiaba,” continuó ella, sonriendo en voz baja. “Tal vez era porque yo era un oráculo”.

El shock hizo que mi boca cayera abierta.

“Espera, ¿eres el oráculo?”

“Está en mi familia.”

Me incliné más cerca, inspeccionando el profundo color de su piel y sus ojos oscuros que de repente parecían demasiado familiares.

“Tú no estás relacionada con la abuela Piperi, ¿no?”

Kari se rió roncamente. “Piperi es mi apellido”.

“Jod…”

“Sí, raro, ¿verdad?” Ella se encogió de hombros, dejando caer su brazo. “Tuve un gran propósito en la vida, pero mi amor por todo tipo de zapatos terminó todo. Lleva el término “zapatos matadores” a un nivel completamente nuevo, ¿verdad?”

“Sí,” dije, enloqueciendo totalmente. “¿Así que eres el oráculo que se involuró en… lo que sea que pasaba cuando la abuela Piperi falleció?”

Unos momentos pasaron y luego Kari suspiró. “Sí, lo hice… por desgracia. Nunca he sido gran fan de la fe y el destino, ¿ves? Y las visiones… bueno, apestan la mayor parte del tiempo.” Kari me miró, sus ojos de obsidiana estrechándose. “Se supone que debes estar aquí”.

“¿Yo?” Chillé. Ay dios…

Ella asintió con la cabeza. “Sí. Esto… he visto esto. Quiero decir, sabía que iba a conocerte, pero no tenía idea que sería aquí. ¿Lo ves? Los oráculos no sabemos cuándo llegará su hora, lo cual apesta”. Ella se echó a reír de nuevo. “Dios, sé lo que sucederá.”

Eso sí me llamó la atención. “¿Lo sabes?”

Su sonrisa se volvió reservada.

Mis dedos se clavaron en mi suéter. “¿Y vas a decírmelo?”

Kari permaneció en silencio, y ¿qué importaba ahora que estaba teniendo un poco de sentido? Ella era un oráculo y yo estaba muerta. No había nada que pudiera hacer, ¿verdad? Sacudiendo mi cabeza, miré el resto del entorno. No podía ver adónde llevaba el río; fluía hacia donde no había nada más que un agujero profundo, negro. A nuestra derecha había una pequeña abertura, y un extraño resplandor azul emanaba de lo que sea que estaba más allá de este lugar.

“¿Adónde va eso?”, Le pregunté, señalando la luz.

Kari suspiró. “De vuelta, pero no es lo mismo. Serás una sombra si vas hacia allá, y eso incluso si puedes pasar a los guardias”.

“¿Los tipos en los caballos?”

“Sip. Yendo hacia abajo o hacia arriba, a Hades no le gusta perder ningún alma. Deberías haber estado aquí cuando alguien trató de huir.” Ella se estremeció con delicadeza. “Asqueroso”.

Una conmoción por el río hizo que nos diéramos la vuelta. Kari juntó las manos. “Dulces dioses, ¡por fin!” Kari fue hacia la muchedumbre cada vez mayor de personas por el río.

“¿Qué?” Corrí tras ella. Los guardias de los caballos obligaron a la gente a formar filas en ambos lados del río.

“¿Qué está pasando?”

Ella miró sobre su hombro hacia mí, sonriendo. “Es Caronte. Ya está aquí. ¡Es la hora del Paraíso, baby! “

“Pero, ¿cómo sabes dónde va?” Luché para quedarme con ella, pero al llegar a la periferia del grupo, me congelé. Oh, mierda.

“Sólo lo sé”, dijo Kari, empujando, pasado a los que supuse que no tenían dinero para su pasaje. “Fue un placer conocerte, Alexandria. Y estoy un noventa y nueve por ciento segura de que nos volveremos a ver.” Entonces ella desapareció entre la multitud.

Demasiado ocupada con la escena que se desarrollaba, no le presté atención a lo que dijo. El barco era más grande de lo que se mostraba en las pinturas. Era enorme, como del tamaño de un yate, y mucho más agradable que la imagen vieja de una canoa rota con la que estaba familiarizada, pintado de un blanco brillante y adornado con oro. A la cabeza estaba Caronte.
Él sí lucía como esperaba.

La forma delgada de Caronte era ingerida por un manto negro que le cubría todo el cuerpo. En una mano huesuda sostenía una linterna. Su cabeza toda envuelta se volvió hacia mí y a pesar de que yo no podía ver sus ojos, supe que me vio.

En cuestión de segundos el barco fue invadido y deslizándose por el río, desapareció por el túnel oscuro. No tuve ni idea de cuánto tiempo estuve allí, pero finalmente me di la vuelta y corrí a través de la multitud. Dondequiera que miraba, había rostros. Jóvenes y viejos. Expresiones aburridas o aturdidas. Había personas muertas vagando por todas partes y yo estaba sola, completamente sola. Traté de hacerme lo más pequeña posible, pero me topé con un hombro aquí, un brazo allí.

“Disculpe”, dijo una anciana. El camisón rosa chillón empequeñecía su forma frágil. “¿Sabes lo que pasó? Me fui a dormir y… me desperté aquí.”

“Uh.” Empecé a dar marcha atrás. “Lo siento. Estoy tan perdida como usted.”

Ella me miró perpleja. “¿Te fuiste a dormir, también?”

“No.” suspiré, girándome. “Yo fui apuñalada hasta la muerte”.

Una vez que esas palabras salieron de mi boca quería retractarme, porque hicieron que todo fuera real.

Me detuve fuera de la multitud de personas y miré mis pies descalzos. Quería golpearme. Realmente había muerto.

Levanté mi cabeza, mis ojos se encontraron con la extraña luz azul. Si lo que dijo Kari era cierto, esa era la manera de salir de esta… área. Y entonces ¿qué? ¿Sería una sombra por toda la eternidad? Pero ¿y si no estaba realmente muerta?

“Estás muerta”, murmuré para mí misma.

Pero comencé a ir hacia la luz azul. Mientras más me acercaba, más atraída estaba hacia ella. Parecía que ofrecía de todo: luz, calor, vida.

“¡No vayas hacia la luz!” Una voz gritó, seguida por una risa… una risa traviesa, amada. “Mienten acerca de la luz, ¿sabes? Nunca vayas hacia la luz.”

Me quedé inmóvil, y si mi corazón aún hubiera estado palpitando, que no estaba segura, se hubiera detenido en ese mismo momento. Como si estuviera moviéndome en cemento, me volví lentamente.

No podía creer… no quería creer lo que estaba viendo, porque si esto no era real…

Él estaba de pie a unos pocos metros de distancia, vestido con una camisa blanca de lino y pantalones. Su cabello rubio hasta los hombros estaba escondido detrás de las orejas, y estaba sonriendo, sonriendo de verdad. Y esos ojos, del color del cielo de verano, estaban brillantes y vivos. No como la última vez que los había visto.

“¿Alex?”, Dijo Caleb. “Te ves como si hubieras visto un fantasma.”

Todos mis músculos se pusieron en acción de una vez. Me fui hacia él y salté.

Riendo, Caleb me atrapó por la cintura y me dio una vuelta. Fue como una presa reventando. Me convertí en un gordo bebé chillando en menos de un segundo. Me temblaba todo el cuerpo, no podía evitarlo. Él era Caleb. Mi Caleb, mi mejor amigo.

Caleb.

“Alex, vamos.” Él me puso en mis pies, pero todavía me abrazaba. “No llores. Ya sabes cómo me pongo cuando lloras.”

“Yo… lo siento.” Nada en este mundo iba a romper el sólido agarre con que me aferraba a él.
 “Oh, mi dios, no puedo creer… que estás aquí.”

Se alisó el pelo hacia atrás. “Me extrañaste, ¿eh?”

Levanté mi cabeza. “No es lo mismo sin ti. Nada es lo mismo sin ti.” Me estiré, poniendo mis manos sobre sus mejillas y luego en su pelo. Era carne y hueso. Real. No había sombras bajo sus ojos y su mirada no era aquella cansada que había tenido después de Gatlinburg. Las marcas se habían ido. “Oh, dioses. Estás aquí.”

“Soy yo, Alex.”

Al presionar mi mejilla contra su pecho, comencé a llorar de nuevo. Nunca en un millón de años se me ocurrió que iba a llegar a verlo de nuevo.

Había tantas cosas que quería decir. “No lo entiendo “, murmuré contra su pecho. “¿Cómo puedes estar aquí? No has estado esperando todo este tiempo, ¿verdad?”

“No. Perséfone me debía una. Estábamos jugando Mario Kart Wii, y yo la dejé ganar. Cobré a mi favor.”

Me aparté, secándome las lágrimas de mi cara con el dorso de la mano.
“¿Tienen Wii aquí abajo?”

“¿Qué?” Él sonrió, y oh dioses, yo pensé que nunca volvería a ver esa sonrisa de nuevo. “Nos aburrimos aquí. Especialmente Perséfone, cuando está por aquí durante estos meses. Por lo general Hades no juega, gracias a los dioses. Él hace trampa.”

“Espera. ¿Juegas Mario con Hades y Perséfone?”

“Yo soy una especie de celebridad aquí abajo gracias a ti. La primera vez que… llegué, fui llevado directamente a Hades. Él quería saber todo sobre ti.” Caleb se encogió de hombros y luego me llevó de vuelta para otro de sus abrazos enormes.

“Dioses, Alex, quería verte de nuevo. No pensé que fuera a ser así.”

“¿Tú cres?”, le dije secamente. “¿Qué… ¿qué se siente?”

“No está mal, Alex. No está mal en absoluto”. Dijo en voz baja. “Hay cosas que echo de menos, pero es como estar vivo, sólo que no lo estás”.

Entonces se me ocurrió. “Caleb, ¿mi… mi mamá está aquí?”

“Sí, lo está. Y ella es muy amable.”

Hizo una pausa, frunciendo los labios. “Realmente agradable teniendo en cuenta que no me ha tratado de matar esta vez, ya sabes. “

Sentí náuseas, lo cual era extraño ya que se suponía que debía estar muerta. “¿Has hablado con ella?”

“Sí. Cuando la vi por primera vez fue muy extraño, pero ya no es como era cuando nos raptó. Ella es tu mamá, Alex. La mamá que recuerdas.”

“Suenas como si la hubieras perdonado.”

“Lo he hecho”. Él limpió las lágrimas frescas en mis mejillas. “Tú sabes, no lo habría hecho en vida, no en realidad. Pero una vez que finalmente aceptas toda esta cosa de la muerte, como que te ilumina un poco. Y ella fue forzada a convertirse en daimon. Aquí abajo no te culpan por eso.”

 “¿No?” Oh, dioses, iba comenzar a llorar de nuevo.

“No, en absoluto, Alex.”

Algunos de los guardias se reunían cerca de nosotros. Me concentré en Caleb, con la esperanza de que no nos separaran. “¡Tengo que verla! ¿Podrías llevar…? “

“No, Alex. Tú no puedes verla. Ella ni siquiera sabe que estás aquí, y eso es, probablemente, lo mejor en estos momentos.”

La decepción me inundó. “Pero…”

“Alex, ¿cómo crees que tu mamá se sentiría si supiera que estás aquí? Sólo hay una razón para que estés aquí. Se enojaría”.

Maldita sea, tenía un punto. Pero yo estaba aquí, lo que significaba que estaba muerta. ¿No la vería pronto de todos modos? Esa lógica fracasó conmigo.

“Te he echado de menos,” dijo de nuevo, y me trajo de nuevo hacia él.

Apreté el frente de su camisa, y las palabras que quería decir se derramaron rápidamente.

“Caleb, lo siento mucho por todo. Lo que ocurrió en Gatlinburg y… y no le presté mucha atención a por lo que estabas pasando después. Estaba tan centrada en mí misma.”

“Alex…”

“No. Lo siento. Y lo que te sucedió a ti. No fue justo. Nada de eso lo fue. Y lo siento mucho”.

Caleb bajó su frente a la mía y juré que sus ojos brillaron. “No fue tu culpa, Alex. ¿De acuerdo? Nunca pienses eso”.

“Solo te extraño tanto. No sabía que hacer después de que… te fuiste. Te odiaba por haber muerto.” Me atraganté. “Y sólo te quería de vuelta.”

“Lo sé.”

“Pero yo no te odio. Te quiero.”

“Lo sé,” dijo de nuevo. “Pero necesitas saber que nada de eso fue tu culpa, Alex. Esto estaba destinado a suceder. Lo entiendo ahora.”

Me reí con voz ronca. “Dioses, suenas tan sabio. ¿Qué demonios, Caleb?”

“La muerte me hizo sabio, supongo.” Su mirada buscó mi rostro. “No te ves para nada diferente. Simplemente parece… que ha pasado tanto tiempo desde la última vez que te vi. “
“Tú te ves mejor.” Tracé su cara con mis dedos, presionando mis labios juntos. Caleb se veía maravilloso para mí. No había ni un atisbo de todo lo que había sufrido. Él parecía estar en paz, de una manera que no lo había estado cuando estaba vivo.

“Yo sólo te echo tanto de menos”.

Caleb me apretó más y se echó a reír.

“Lo sé, pero tenemos que parar con esta mierda de amistad, Alex. En primer lugar, fuimos  torturados por daimons juntos y ahora los dos hemos sido apuñalados. Estamos tomando el ‘nosotros hacemos todo juntos’ a un nivel totalmente nuevo.”

Las lágrimas corrían por mi cara, pero me eché a reír de nuevo. Se sentía tan cálido y real. Vivo. “Dioses, yo realmente estoy muerta”.

“Sí, algo así”.

Sollocé. “¿Cómo que algo así?”

Caleb se echó hacia atrás y bajó su barbilla. Una sonrisa pícara tiró de sus labios. “Bueno, hay un muy gran dios rubio levantando todo el infierno con Hades en estos momentos. Al parecer, tú todavía estás en el limbo o algo así. Tu alma todavía está en tu cuerpo”.

Mis entrañas se apretaron, y parpadeé.

“¿Qué?”

Él asintió con la cabeza. “No vas a estar muerta por mucho tiempo. “

Me limpié debajo de mis ojos. “He estado aquí durante horas. Estoy bastante muerta”.

“Las horas aquí son sólo unos segundos allá” explicó. “Cuando llegué aquí estaba preocupado de que fuera demasiado tarde, de que Hades ya te hubiera liberado”.

“¿No voy a permanecer… muerta?”

“No.” Caleb sonrió. “Pero tenía que verte. Hay algo que tengo que decirte”.

“Está bien.” Una punzada de dolor en el estómago me sobresaltó. Me estremecí contra él. “¿Caleb?”

“Está bien.” Sus brazos larguiruchos me sostenían todavía. “No tenemos mucho tiempo, Alex. Necesito que me escuches. A veces escuchamos cosas aquí abajo… sobre lo que sucede allá arriba. Se trata de Seth.”

Un ardor se encendió dentro de mí.

“¿Qué… qué pasa con Seth?”

“No lo sé, Alex. Él cree que está en control, pero no es así. No… No creas todo lo que escuches. Aún hay esperanza”.

Traté de reír, pero el ardor se estaba convirtiendo en una llamarada de grandes proporciones.
 “Sigues siendo un… fanboy[2] de Seth.”

Caleb hizo una mueca. “Estoy hablando en serio, Alex.”

“Está bien,” susurré, apretando mi estómago. “Caleb, algo está mal…”.

“Nada está mal, Alex. Sólo recuerda lo que dije. A veces la gente tiene problemas para recordar todo después de este tipo de cosas. Alex, ¿puedes hacerme un favor?”

“Sí”.

“Dile a Olivia que habría elegido Los Ángeles.” Caleb puso sus labios contra mi frente. “Lo entenderá, ¿de acuerdo?”

Asentí con la cabeza, aunque no entendía por qué aferraba su camisa como si fuera a salvar mi vida.

“Yo… yo se lo diré. Te lo prometo.”

“Te quiero, Alex,” dijo Caleb. “Eres como la hermana que nunca quise, ¿sabes?”

Mi sonrisa fue cortada por el fuego desgarrador en mis entrañas. “Te quiero, también.”

“Nunca cambies como eres, Alex. Es tu pasión, tu temeraria fe, la que te salvará. La que los salvará a los dos.” El me abrazó con más fuerza. “Prométeme que no olvidarás esto”.

A medida que el dolor se hacía más fuerte y mi visión se nublaba, me aferré a Caleb. “Te lo prometo. Te lo prometo. Te lo…

Y entonces me arrancaron de él, o al menos, así fue como lo sentí. Estaba girando y girando, cayendo y golpeándome al mismo tiempo. El dolor lo era todo. Inundando mis sentidos, alimentando el terror.

Mis pulmones quemaban.

“Respira, Alexandria. Respira.

Tragué saliva mientras abría mis párpados. Dos ojos totalmente blancos, sin irises o pupilas, me devolvieron la mirada. Eran los ojos de un dios.

“Oh, dioses,” susurré, y luego perdí el conocimiento. 

[1] Se refiere al Cancerbero, el perro de tres cabezas de Hades.
[2] Un fan total y ridículamente de algo. En este caso, de Seth. Es una derivación de ‘fangirl’, que se usa para describir a las groupies de bandas o personajes. 

8 Comments

  1. Ahh mierdaa! Quee capi!! Graciias! Porfis suban otro lo mas rapido posible! Hay dos chicas que quieren ayudarlas, les dije que se comuniquen a su mail! Chequenlo!!

    Mayo 1, 2013
    |Reply
  2. Aaahhh dios mio, que buen capitulo!
    Gracias por subirlo:)

    Mayo 1, 2013
    |Reply
  3. Anonymous
    Anonymous

    Oohhh..!! Dioses.. Que Capi..!! Graciias..!!!
    Porfavor no tarden en subir el proximo :)

    Mayo 1, 2013
    |Reply
  4. Anonymous
    Anonymous

    hola tengo unos capitulos traducidos pero ahi que corregirlos si me das tu email te los paso. para ke puedas postear mas capitulos!!:D

    Mayo 1, 2013
    |Reply
  5. Anonymous
    Anonymous

    Oh Dioses que bello capi me encanto fue hermoso, ya extrañaba a caleb me alegra que lo haya visto de nuevo, GRACIAS POR EL CAPI

    Mayo 1, 2013
    |Reply
  6. Anonymous
    Anonymous

    diossssssss que hermoso caleb lo extraño
    dioses seth u.u, alex es la que salvara a ambos

    Mayo 2, 2013
    |Reply
  7. Noooo!!! Alex murió?! ok definitivamente no puedo esperar a leer lo que sigue. Gracias por traducir! :D

    Mayo 2, 2013
    |Reply

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