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Covenant #3: Deity, de Jennifer Armentrout. CAPÍTULO 7 en español.

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CAPÍTULO 7
Gracias a Cotoo por el ‘favor’ que pidió en el foro Libros del Cielo. Me motivaste a no hacer lo que tengo que hacer y traducir :)

El aire se tensó mientras intentaba respirar. Deseaba poder ver su rostro, sus ojos. Quería saber qué estaba pensando en este mismo momento, quería tocarlo. Pero me quedé acostada, mi corazón era la única parte de mí que se movía.

Su pulgar rozó mi mejilla una vez más. “Eso es lo que me da miedo”. Luego se quitó de encima de mí. Retrocedió, la estera moviéndose bajo sus pasos inestables. “Estaré en la otra sala de entrenamiento cuando estés lista… para volver a tu habitación”.

Hubo un breve flash de luz del exterior de las salas de entrenamiento cuando abrió la puerta y luego la oscuridad me cubrió de nuevo.

No me moví pero mi cerebro pensaba a toda velocidad. Él tenía miedo de nunca poder sentir lo que siente. Dioses, no era estúpida pero deseaba serlo. Sabía lo que él quiso decir y también sabía que no cambiaba una maldita cosa. Parte de mí estaba enojada porque se atrevía a decirlo cuando todo lo que lograba era hacer mi pecho pesado con un deseo doloroso; un deseo tan intenso que me podía aplastar bajo su peso. ¿Y por qué admitirlo ahora cuando le había rogado que me dijera que sentía lo mismo que yo y él lo había negado? ¿Qué había cambiado?

Y él tenía razón sobre lo otro. Estaba aterrorizada de convertirme en algo que no podía controlar, de perderme a mí misma en el lazo, en Seth. Parecía como si incluso si superaba todos los obstáculos en mi camino estaba ése, ése que no podía superar siendo temeraria.

La puerta se abrió de nuevo y el murmuro suave de dos voces masculinas llenó la habitación. Hubo una risa grave y profunda mientras la estera se hundía bajo sus pies. Pude haber dicho algo pero estaba demasiado inmersa en mis propios pensamientos como para susurrar siquiera una palabra.

Un segundo después, pies se enredaron en mis piernas y se oyó un aullido de sorpresa. La estera se deslizó mientras el cuerpo caía medio echado sobre mí. Dejé salir un “jumm” y quité las manos de mi pecho.

“¡Dioses, Alex!”, exclamó Luke, quitándose de encima y sentándose. “Hades santo, ¿qué haces aquí?”

“¿Cómo supiste que era yo sólo tocando mis pechos?”, gruñí, echando un brazo sobre mi rostro.

“Es un superpoder”.

“Wow”.

Lucas resopló. Sentí la estera deslizarse cuando él encaró a su misterioso compañero. “Hey”, dijo Lucas, “¿puedes dejarnos unos minutos?”

“Claro. Como sea”, respondió el chico, yendo hacia la puerta. La voz me era muy familiar pero aunque lo intenté con todas mis fuerzas, no logré ubicarla.

“Pervertido”, dije. “¿Para qué has estado usando éstas salas, Luke? Qué travieso.”

Se rio. “Algo mucho más entretenido y normal que para lo que tú las has usado. Tú eres la que está acostada en una sala de privación sensorial como una anormal. ¿Qué haces tú aquí? ¿Haciendo planes contra el Covenant? ¿Meditando? ¿Dándote placer?”

Hice una mueca. “¿No tienes nada mejor que hacer?”

“Pues sí”.

“Entonces vete. Esta sala ya está ocupada”.

Luke suspiró. “Estás siendo ridícula”.

Encontré eso divertido considerando que él no tenía idea de por qué estaba sola como una “anormal” en la sala de privación. Luke no tenía idea de qué había pasado aquí dentro. Probablemente pensaba que me estaba escondiendo de todo el mundo o teniendo alguna clase de ataque nervioso. Eso último todavía estaba colgando en el aire y podía ser una posibilidad. Si Caleb me hubiera encontrado, lo habría sabido. Tomé una respiración brusca.

Extrañarlo no se estaba haciendo más fácil, me di cuenta de repente.

“Apesta no tener amigos, ¿verdad?”, Luke preguntó luego de algunos segundos.

Fruncí el ceño. “Sabes, gracias a dios no te puedes volver un terapista porque realmente apestas en eso de hacer a la gente sentir mejor con ellos mismos”.

“Pero tú sí tienes amigos”, continúo como si no hubiera dicho nada. “Sólo parece que nos has olvidado”.

“¿A quiénes?”

“A mí.”, Luke se estiró a mi lado. “Y también está Deacon. Y Olivia.”

Resoplé. “Olivia me odia”.

“No, ella no te odia”.

“Pura mierda”. Dejé caer mi brazo, encarándolo en la oscuridad. “Me culpa por la muerte de Caleb. La oíste el día de su funeral y ayer en el pasillo.”

“Está dolida, Alex”.

“¡Yo también lo estoy!”, me senté, cruzándome de piernas.

La estera tembló cuando Luke rodó de lado. “Amaba a Caleb. Tan impráctico como eso es para cualquiera de nosotros, lo amaba”.

“Y yo. Él era mimejor amigo, Luke. Me culpa por la muerte de mi mejor amigo.”

“Ya no te culpa”.

Eché hacia atrás los cabellos que se salieron de mi cola de caballo. “¿Desde cuándo? ¿Desde las últimas 24 horas?”

Impertérrito, Luke se sentó y de alguna manera encontró mi mano en la oscuridad. “Ése día que te buscó en el pasillo quería disculparse.”

“Eso es gracioso porque recuerdo que dijo algo como que yo necesitaba controlar mi dolor.” No quité mi mano de la suya porque se sentía bien que alguien me tocara sin que algo rarito pasara. “¿Es esa una nueva forma de disculparse que desconozco?”

“No sé en qué estaba pensando. Quería disculparse, pero tú no dejabas de hablarle”, Luke explicó suavemente. “Perdió el control. Fue una perra. Olivia lo sabe. Y golpearla en frente de todo el mundo tampoco ayudó.”

La vieja Alex se habría reído de eso pero no me hacía sentir bien.

“Necesitas hablar con ella, Alex. Ambas se necesitan”.

Liberé mi mano y me puse en pie rápidamente. La sala de repente se sentía sofocante, inaguantable. “No la necesito ni a ella ni a nadie”.

Luke estaba junto a mí en un segundo. “Y esa es probablemente la cosa más infantil que has dicho alguna vez.”

Entrecerré mis ojos en su dirección. “Y tengo algo todavía más infantil para decirte. Estoy a dos segundos de golpearte.”

“Eso no es muy amable”, Luke se burló, caminando a mi alrededor. “Necesitas amigos, Alex. Por muy sexy que sea Seth, no puede ser tu único amigo. Necesitas alguien con quien puedas llorar, alguien que no esté intentando meterse en tus pantalones. Necesitas alguien que quiera estar cerca de ti no por lo que eres sino por quién eres.”

Mi mandíbula llegó hasta la estera. “Wow”.

Luke debió haber sentido mi respuesta atónita porque se rio. “Todo el mundo sabe lo que eres, Alex. Y la mayoría creen que es súper genial. Lo que no creen que es genial –y la razón por la que te están evitando- es tu actitud. Todo el mundo entiende que estás en duelo por Caleb y por lo que le pasó a tu mamá. Lo entendemos, pero eso no significa que tengamos que tolerar que actúes como una perra constantemente.”

Abrí mi boca para decirle a Luke que no era la que se estaba portando como una perra, que eran todos los que me habían tratado como un perro de tres cabezas desde que había vuelto –e incluso antes de eso- pero nada salió. A parte de pasar tiempo con Seth me había aislado de todo el mundo.

Y a veces era una persona horrible. Tenía mis razones –buenas razones- pero eran sólo excusas. Un pecho se asentó en mi pecho.

En el silencio y la oscuridad rodeándonos, Luke me encontró y envolvió sus brazos alrededor de mis tiesos hombros. “Bueno, quizás sí tenemos que tolerarlo un poquito. Eres un Apollyon, después de todo.” Podía oír la sonrisa en su voz. “E incluso si has sido una gran perra, aun te amamos y estamos preocupados”.

Se armó un nudo en mi garganta. Intenté contenerlo, pero sentí las lágrimas escociendo mis ojos mientras mis músculos se relajaban. Mi cabeza encontró de alguna manera su hombro y él me dio palmaditas tranquilizadoras en la espalda. Por un momento me permití creer que Luke era Caleb y en mi cabeza pretendí que le contaba todo lo que había pasado. Mi Caleb imaginario me sonrió, me apretó más fuerte y me ordenó dejar de arruinar mi vida; dijo que sin importar lo que había pasado y todo lo que había aprendido, el mundo no había terminado y no iba a hacerlo.

Y por ahora, eso parecía bastar.
Aiden me estaba esperando cuando finalmente salí de la sala de privación sensorial. No dijo nada mientras salíamos. Ambos ya habíamos dicho demasiado, probablemente. No había incomodidad entre nosotros pero había un vasto sentido de… incertidumbre. Aunque quizás era yo proyectando mis sentimientos en él.

Caminamos por el pasillo hacia los dormitorios. El viento levantaba arena y había un sentimiento frío y húmedo en el aire mientras nos acercábamos al jardín.

Dos chicos puros estaban mirando fijamente la estatua en mármol de Apolo alcanzando a Daphne cuando se convertía en árbol. Uno le dio un codazo al otro. “Hey, mira. Apolo está teniendo una erección”.

Su amigo se rio. Yo rodé mis ojos.

“Alex”. Había algo en la voz de Aiden, una aspereza que me dijo que lo que sea que estaba a punto de decir sería poderoso. Su mirada se movió a mi rostro, luego detrás de mí. “¿Qué diablos?”

No era lo que estaba esperando.

Aiden pasó por mi lado, enfocado únicamente en algo que no era yo. Maldita sea. Me giré. “Tú no… oh”.

Ahora había visto lo que había interrumpido a Aiden.

Dos mestizos cargaban a un Jackson apenas consciente –un Jackson apenas reconocible-. Se veía como si se hubiera despertado en el lado equivocado de una golpiza[1]. Cada centímetro visible de su piel estaba magullada o ensangrentada, sus ojos cerrados, sus labios partidos y la marca profunda que le cruzaba la mejilla se veía sospechosamente como una bota.

“¿Qué le pasó?”, exigió Aiden, tomando el lugar de uno de los mestizos y prácticamente soportando todo su peso.

El mestizo negó con la cabeza. “No lo sé. Lo encontramos así en el patio”.

“Y-yo… me caí.” Dijo Jackson, sangre y saliva goteando de su boca. Creo que había perdido algunos dientes.

Una expresión llena de dudas pasó por el rostro de Aiden. “Alex, por favor vete directamente a tu dormitorio”.

Asintiendo con la cabeza silenciosamente, me quité del camino. Todavía estaba enojada con Jackson. Había tratado de pisarme la cabeza, pero lo que le habían hecho era horrible y calculado. Comparado con el puño que Aiden le había dado cuando Jackson había…

Mis ojos abiertos como platos encontraron los de Aiden por un segundo antes de que se llevara a Aiden hacia el edificio médico. La conversación que tuve con Seth me vino a la mente.

“¿Y con quién luchaste?”, me había preguntado.

 “Siempre me emparejan con Jackson.”

Dioses, Seth había hecho esto.

Parecía que Seth me estaba evadiendo la mayor parte del tiempo, probablemente por el incidente con el sándwich. Nuestras prácticas eran o canceladas o consistían en trabajar en mis barreras mentales. Durante toda una semana siempre que lo veía le pregunté por Jackson. Él, con una mirada sorprendida, me decía que no lo había hecho. Yo no le creía y se lo había dicho tal cual.

Me había mirado con el hermoso rostro en blanco y dicho: “¿Por qué haría tal cosa?”

No quería creer que lo había hecho porque quien sea que se lo había hecho a Jackson lo había dejado fuera de combate por mucho tiempo. Su mandíbula estaba cerrada con alambres y había oído que iba a necesitar bastante ayuda con sus dientes. Incluso aunque sanaría más rápido que un mortal sabía que no iba a decir nada. El tipo parecía muerto del susto.

E incluso si no quería creer que había sido Seth no podía dejar mis sospechas. ¿Quién más le haría algo así a Jackson? Seth tenía un motivo, uno que me ponía enferma. Si lo había hecho había sido por lo que él me había hecho en clase, pero ¿cómo podría hacer algo tan… violento, tan inestable? Esa pregunta me atormentaba.

Lo bueno era que la mala vibra que se me había pegado a la piel como una manta se había desvanecido. Una pequeña parte de mí extrañaba la compañía de Seth en las tardes y la forma en que siempre se las arreglaba para convertirme en una almohada humana por las noches, pero había otra parte de mí que se sentía algo aliviada. Como si no se esperaba nada más de mí.

Incluso aunque nadie intentó matarme o drogarme, Linard y Aiden todavía me seguían. Y cuando estaban ocupados era la enorme sombra de Leon la que me seguía. Me había acostumbrado a pasar el tiempo en las salas de entrenamiento en los días en que Seth y yo no entrenábamos. Sabía que Aiden me encontraría eventualmente ahí. No volvimos a hablar de nuestros miedos, sino que sólo… tonteábamos… en la sala de entrenamiento.
Sonaba ridículo pero era como en los viejos tiempos, antes de que todo se volviera tan complicado. A veces Leon se nos aparecía. Nunca parecía sorprendido o sospechar algo. Ni siquiera la última vez, cuando habíamos estado sentados recostados en la pared discutiendo si los fantasmas existían o no.

Yo no creía en fantasmas.

Aiden sí.

Leon creía que ambos éramos unos idiotas.

Pero maldita sea, realmente lo deseaba. El sentarnos ahí y hablar. Sin entrenar. Sin intentar usar Akasha. Esos momentos con Aiden, incluso cuando Leon se nos unía, eran mi momento favorito del día.

No había vuelto a ahogar a Olivia pero las cosas estaban realmente incómodas entre nosotras cuando la volví a ver, no que me hubiera sorprendido. Pero sí empecé a almorzar con Seth en la cafetería. Al siguiente día Luke se nos unió, luego Elena y finalmente Olivia. No hablábamos, pero tampoco nos gritábamos ni nada por el estilo.

Algunas cosas no cambiaron, sin embargo. Las vacaciones mortales de Navidad y Año Nuevo pasaron rápidamente junto con la mayor parte de enero. La mayoría de los puros seguían esperando que todos los mestizos se convirtieran en malvadas criaturas chupa-aether y los atacaran. Deacon, e hermano de Aiden, era uno de los pocos que se atrevía a sentarse junto a nosotros en clase o a hablarnos por el campus. Otra cosa que no había cambiado era mi incapacidad para escribirle una carta a mi padre. ¿Qué debía decir? No tenía idea. Todas las noches en las que estaba sola empezaba la carta y luego la descartaba. Bolas de papel llenaban todo el piso de mi habitación.

“Sólo escribe lo que sientes, Alex. Le estás dando muchas vueltas”, me había dicho Aiden luego de que me había quejado. “Sabes que está vivo desde hace dos meses. Sólo tienes que escribir sin pensarlo”.

¿Dos meses? No parecía ser tanto tiempo. Y eso significaba que tenía poco más de un mes antes de Despertar. Quizás estaba tratando de hacer que el tiempo se detuviera. De todas formas, mis sentimientos estaban a flor de piel y si mi padre era tan competente como yo creía no quería que supiera que tenía problemas.

Así que después de practicar con Seth, recogí mi cuaderno y fui hacia una de las salas de recreación más vacías. Arrunchándome en la esquina de un sofá rojo brillante, miré fijamente la página en blanco y mordí un extremo del lápiz.

Linard se hizo en la puerta, viéndose aburrido. Cuando me pilló mirándolo, hice una mueca y seguí mirando las líneas azules del papel. Luke me interrumpió un par de veces tratando de que participara en un juego de hockey aéreo.

Cuando su sombra se posó en el cuaderno de nuevo, gemí. “No quiero…”

Olivia estaba frente a mí usando un espeso suéter de cachemir por el que empecé a babear de inmediato. Sus ojos cafés estaban abiertos como platos.

“Uh… disculpa”, dije. “Creí que eras Luke”.

Se pasó una mano por su cabello ondulado. “¿Está intentando hacer que juegues skee ball[2]?”

“No. Ahora está jugando air hockey”.

Su risa sonó nerviosa cuando miró al grupo de los juegos arcaicos. Luego cuadró sus hombros mientras señalaba el espacio al lado mío. “¿Puedo sentarme?”

Mi estómago dio un vuelco.

“Sí, si quieres.”

Olivia se sentó, pasando sus manos por piernas enfundadas en jeans. Pasaron varios momentos entre nosotras en silencio. Ella fue la primera en romperlo. “¿Cómo… cómo has estado?”

Era una pregunta capciosa y mi risa salió ahogada y dura. Llevé el cuaderno a mi pecho mientras miraba a Luke. Él estaba pretendiendo no habernos visto.

Ella dejó escapar un suspiro y empezó a levantarse. “Está bien. Supongo…”

“Lo siento”. Mi voz baja, las palabras roncas. Sentí mis mejillas arder pero me obligué a continuar. “Lamento todo, especialmente lo que pasó en el pasillo”.

Olivia apretó sus piernas. “Alex…”

“Sé que amabas a Caleb y que sólo estaba pensando en mi propio dolor”. Cerré mis ojos y tragué el nudo en mi garganta. “Realmente desearía volver y cambiar esa noche. He pensado un millón de veces en las cosas que pude haber hecho diferente.”

“No deberías… hacerte eso”, dijo suavemente. “Al principio no quise saber lo que realmente había pasado, ¿sabes? Los detalles, quiero decir. Yo sólo no pude… lidiar con eso por un tiempo, pero finalmente hice que Lea me contara todo hace como una semana”.

Me mordí el labio sin saber qué decir. No había aceptado mi disculpa pero al menos estábamos hablando.

Tomó aliento, sus ojos brillando. “Me dijo que Caleb la salvó. Que tú estabas luchando contra otro daimon y que si él no la hubiera agarrado, ella habría muerto.”

Asentí, apretando el cuaderno. Recuerdos de esa noche me inundaron, de Caleb pasando frente a mí.

“Fue muy valiente, ¿verdad?”, su voz se quebró.

“Sí”, acordé apasionadamente. “Ni siquiera lo dudó, Olivia. Fue tan rápido y muy bueno, pero el daimon… fue más rápido.”

Parpadeó varias veces, sus pestañas húmedas. “¿Sabes?, él me contó lo que pasó en Gatlinburg. Todo por lo que tuvieron que pasar y cómo lo sacaste de esa casa”.

“Fue suerte. Ellos, mi mamá y los otros, empezaron a pelarse. No hice nada especial.”

Olivia ahí me miró.

“Pensaba lo mejor de ti, Alex.” Hizo una pausa, riéndose calladamente. “Cuando empezamos a salir te tenía celos. Era como si yo no pudiera igualar todo lo que ustedes tenían. Caleb te amaba de verdad”.

“Yo también”, respiré hondo. “Y él te amaba, Olivia”.

Su sonrisa era aguada. “Supongo que necesitaba culpar a alguien. Pudo haber sido Lea o los Guardias que fallaron en no dejar que los daimons entraran. Es sólo que tú eres una fuerza imparable, eres un Apollyon.” Rizos elásticos se mecieron cuando negó con la cabeza. “Y…”

“Todavía no soy un Apollyon. Pero entiendo a lo que te refieres. Lo lamento.” Apreté el alambre del cuaderno. “Sólo desearía…”.

“Y yo lo siento.”

Alcé mi cabeza hacia ella.

“No fue tu culpa. Y fui una perra por culparte. Ése día en el pasillo quería disculparme pero todo salió mal. Y sé que Caleb me odiaría por culparte. No debí haberlo hecho en primer lugar. Estaba tan dolida. Lo extrañaba tanto”. Su voz se quebró y se giró, respirando hondo. “Sé que son sólo excusas pero no te culpo”.

Lágrimas obstruyeron mi garganta.

“¿No lo haces?”

Olivia negó con la cabeza.

Quería abrazarla pero no sabía si eso estaría bien. Quizás era demasiado pronto. “Gracias”. Había más cosas que quería decir pero no podía encontrar las palabras.

Cerró sus ojos. “¿Quieres oír algo gracioso?”

Parpadeé. “Aja.”

Girándose, me sonrió aunque lágrimas brillaban en sus ojos. “El día después de que Jackson y tú tuvieron esa pelea todo el mundo estaba hablando de eso en la cafetería. Cody iba pasando por ahí y dijo algo estúpido. No recuerdo qué, probablemente algo sobre cuán genial es ser un puro.” Puso los ojos en blanco. “De todas formas, Lea se puso en pie y le echó en la cabeza su plato entero de comida.” Una carcajada se escapó. “Sabía que no debía reírme pero ojalá lo hubieras visto. Fue divertidísimo”.

Boqueé como un pez fuera del agua. “¿En serio? ¿Qué hizo Cody? ¿Lea se metió en problemas?”

“Cody empezó a insultarnos, diciendo que éramos un montón de paganos o algo así de patético. Creo que le escribieron y la hermana de Lea no estaba muy contenta que digamos”.
“Wow. No parece algo que Lea haría.”

“Está algo cambiada”. Olivia se tranquilizó. “Tú sabes, después de todo. No es la misma. De todas formas, hay algunas cosas que necesito hacer, pero me… me alegro de que hayamos hablado”.

Encontré su mirada y sentí que parte de la tensión desaparecía. No sería como antes, no por un tiempo. “Yo también”.

Pareció aliviada cuando sonrió. “¿Te veo mañana en la cafetería para almorzar?

“Por supuesto. Ahí estaré.”

“Voy a irme la siguiente semana con mi mamá por las vacaciones de invierno. Hay unos asuntos del Concejo que tiene que atender y quiere que vaya con ella, pero cuando vuelva ¿podemos hacer algo? ¿Quizás ver una película o pasar el rato?”

Mientras que los mortales tenían las vacaciones de invierno en la semana de Navidad, nosotros las teníamos durante todo el mes de febrero en celebración de las Antesterias[3]. En los viejos tiempos el festival sólo duraba tres días y todo el mundo se emborrachaba en honor a Dionisio. Era como el día de Todos los Santos y un Carnaval unidos en una gran orgía. En algún punto los puros lo habían extendido a un mes entero, se habían tranquilizado y lo habían llenado de sesiones del Concejo. Esclavos y sirvientes solían poder participar, pero eso también había cambiado. “Sí, eso sería genial. Me encantaría”.

“Bien. Te avisaré.” Olivia se levantó para irse pero se detuvo en la puerta. Girándose, me dio una pequeña seña con la mano y una sonrisa tentativa antes de salir.

Miré mi cuaderno.

Algo del dolor y culpa que se me habían pegado después de la muerte de Caleb se habían ido. Tomé una bocanada de aire y garabateé una nota corta para Laadan, diciéndole que no se preocupara por el asunto de la bebida y agradeciéndole por lo de mi padre. Luego escribí dos frases más bajo el breve párrafo:

Por favor dile a mi padre que lo AMO. Solucionaré esto.

Más tarde esa noche, sellé la carta y se la di a Leon, que estaba fuera de mi dormitorio, con instrucciones explícitas de dársela a Aiden.

“¿Puedo preguntar por qué le estás pasando notas a Aiden?”, miró la carta como si fuera una bomba.

“Es una nota romántica. Le estoy pidiendo que encierre en un círculo ‘si’ o ‘no’ si le gusto”.

Leon me inmovilizó con una mirada insulsa, pero metió la nota en su bolsillo trasero. Le di una sonrisa descarada antes de cerrar la puerta. Sentí como si un camión hubiera sido quitado de mis hombros ahora que había escrito la carta. Girándome, me precipité hacia el computador de escritorio. Mis pies desnudos se golpearon contra algo duro y pesado.

“¡Auch!”, saltando en una pierna, bajé la mirada. “Oh, dioses, soy tan estúpida”.

El libro de Mitos y Leyendas me miró. Me agaché y lo cogí. De alguna forma, en medio de toda esa locura me había olvidado de él. Sentándome, abrí la cosa llena de polvo y empecé a buscar la sección que Aiden había mencionado en New York.

No tuve éxito en la parte escrita en inglés. Suspirando, fui al inicio del libro y pasé las hojas cubiertas de lo que parecía galimatías para mí. Mis dedos se detuvieron como cien páginas después, no porque reconociera algo en la escritura, sino porque reconocí un símbolo en la parte superior de la página.

Era una antorcha boca abajo.

Había varias páginas escritas en griego antiguo completamente inútiles para mí. Deberían estar enseñando eso en vez de trigonometría en el Covenant, pero ¿qué sabía yo? De nuevo, a los puros sí se les enseñaba.

Aiden la sabía, algo nerd de una forma totalmente sexy.

Si pudiera encontrar más cosas sobre la Orden, entonces quizás podría conseguir la evidencia para probar que había algo realmente mal acerca de Telly y Romvi. No estaba cien por ciento segura de que tuviera algo que ver con lo que había pasado, pero eso era mucho mejor que la sugerencia de Seth.

Lo último que necesitaba era una sublevación… o a cualquiera de nosotros matando a otropura-sangre.

[1] Es un juego de palabras. En vez que decir “se despertó del lado equivocado de la cama”, dice que se despertó del lado equivocado de una golpiza.
[2] Es un juego arcaico tradicional parecido al boliche.
[3] Fueron un festival celebrado durante tres días del mes Antesterión -finales de febrero e inicios de marzo en nuestro calendario- en honor de Dionisio (Baco) en Atenas. 

17 Comments

  1. gracias muchas gracias Llore con este cap a deci vdd lloro cadavezq leo sobre Caleb…. por favor no tardes mucho en subir el sig por fis!!!!

    Marzo 18, 2013
    |Reply
  2. ¿Cada cuanto subes capitulo?
    Amo este libro y te amo por traducirlo, pero estoy desesperada por leer mas.

    Marzo 18, 2013
    |Reply
  3. ¡Hermoso! *_* Muchas gracias, :D Espero ansiosa el otro cap.

    Marzo 18, 2013
    |Reply
  4. Anonymous
    Anonymous

    Cada vez me cae meor Leon.Gracias por traducir el libro y por favor no tardes mucho en subir el proximo capitulo.

    Marzo 18, 2013
    |Reply
  5. Kathya Quintero
    Kathya Quintero

    Caleb!!! T.T Yo también lo extraño tanto!!!

    Marzo 18, 2013
    |Reply
  6. Hola, cuando terminaras de traducir el libro? es que en la escuela me pidieron el resumen de un libro y yo escogí Deity pero necesito leerlo antes y no se nada de ingles. te agradecería si lo tienes antes de que termine abril.

    Marzo 18, 2013
    |Reply
    • Dudo mucho que lo termine antes de abril, Alesia. No tengo el tiempo suficiente para traducir todo un libro yo sola en un mes, así como tú no puedes aprender inglés en ése tiempo. Te sugiero que busques algo que puedas leer y agradezco tu paciencia y consideración.

      Marzo 18, 2013
      |Reply
    • Ya decidi hacer mi resume de Puro, y si, se que es muy dificil traducir un libro entero en menos de uno mes, y es imposible que aprenda ingles tan rapido apenas se algo y tengo 8 años estudiando. te admiro mucho por eso. Gracias por todas esas traducciones, son geniales.

      Marzo 20, 2013
      |Reply
  7. Anonymous
    Anonymous

    gracias por la traduccion lo unico malo del libro nose por cual decidir aiden o seth jajaja

    Marzo 20, 2013
    |Reply
    • Anonymous
      Anonymous

      Seth, por supuesto.

      Marzo 20, 2013
      |Reply
  8. Anonymous
    Anonymous

    Me encanto, siempre me pongo triste cuando mencionan a caleb, GRACIAS POR LA TRADUCCION!!!!! espero con ansias el siguiente capitulo

    Marzo 20, 2013
    |Reply
  9. :O….. no hay mucho que pueda decir para demostrarte lo mucho que te agradezco que traduzcas este libro, se que debe significar un esfuerzo enorme…Pero con estas pocas palabras te digo.Te Amoooo…gracias por tu traducción :D

    Ahora una pregunta…no sabes si esta en algún lado Elixir??

    Marzo 23, 2013
    |Reply
  10. Anonymous
    Anonymous

    Hola! muchisisísimas gracias por la traduccion! :) Queria saber si vas a traducir todo el libro y si es asi cuanto aprox tardaras. Gracias de nuevo y genial blog!!

    Abril 1, 2013
    |Reply
    • Sí vamos a traducir todo el libro pero somos sólo dos, así que es probable que nos tardemos máximo dos meses :)

      Abril 1, 2013
      |Reply

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