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Covenant #3: Deity, de Jennifer Armentrout. CAPÍTULO 9 en español.

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CAPÍTULO 9
Capítulo 8

Traducido por Blair :)

“Wow. Mira quién está sonriendo. El mundo se va a acabar.” Dos ojos plateados se asomaron detrás de una mata de cabello rizado rubio, y Deacon St. Delphi sonrió mientras se dejaba caer en el asiento a mi lado. “¿Cómo te va, mi mestiza favorita?”
“Bien.” Le eché un vistazo a mi libro de texto. Fruncí los labios. “Lo siento, sé que no he estado muy conversadora”.
Se inclinó, dándome un codazo. “Lo entiendo”.
Deacon lo hacía. Era probablemente por eso por lo que no me había presionado para que hablara con él desde que había vuelto. Sólo se había sentado a mi lado en clase, sin decir una palabra. No me había dado cuenta de que había estado esperando que me acercara a él.

Lo miré de nuevo. Eso es lo que pasaba con Deacon. Todos, incluyendo a Aiden, lo veían como un playboy perezoso que no le prestaba atención a nada, pero era mucho más observador de lo que nadie le daba crédito. Había tenido un tiempo muy duro creciendo sin sus padres, y yo creía que finalmente estaba saliendo de la etapa del partyboy al que no le importaba nada.

“¿Harás algo para las vacaciones de invierno?”
Rodó los ojos. “Eso requeriría que Aiden se tomara un tiempo libre, ya que no me deja salir de esta isla sin él. Ha estado súper paranoico desde lo que pasó en las Catskills. Creo que espera que daimons o las furias ataquen en cualquier momento”.
Me encogí. “Lo siento.”
“Lo que sea”, respondió. “No es tu culpa. Así que no voy a estar haciendo nada emocionante. Oí que mi estimado hermano mayor está haciendo de guardia para ti”.
Puse mis ojos en blanco.
“¿Sabes?, los escuché a él y  al decano hablando cuando visitó la casa”.
“¿Qué casa? ¿La cabaña de Aiden?”
Deacon arqueó una ceja. “No, la casa”. Vio mi mirada atónita y se apiadó de mí. “¿La casa de nuestros padres? Bueno, en realidad es la casa de Aiden ahora. Está en el otro lado de la isla, cerca de Zarak.”
No tenía ni idea de que había otra casa. Había dado por sentado que Aiden tenía la cabaña y Deacon se quedaba en el dormitorio.
Ahora que lo pensaba, ¿por qué en el infierno Aiden vivía en esa pequeña cabaña si era el dueño de una de esas casas enormes y lujosas en la isla principal?
Como si supiera lo que estaba pensando, Deacon suspiró.
 “A Aiden no le gusta quedarse en la casa. Le recuerda demasiado a nuestros padres, y odia todo estilo lujoso de vida.”
“Oh”, dije en voz baja, mirando al frente de la clase. Nuestro profesor siempre llegaba tarde.
“De todos modos, volviendo a mi historia: los escuché hablando.” La silla y el escritorio de Deacon hicieron un chirrido terrible cuando se acercó más a mí. “¿Quieres saber?”
Luke, que había estado sentado en el escritorio de Elena, nos miró. Sus cejas se levantaron cuando nos vio.
“Por supuesto. Escúpelo”, dije.
“Algo está pasando con el Consejo que tiene que ver con los mestizos”.
“¿Algo cómo qué?”, le pregunté.
“No lo sé exactamente, pero sé que tiene algo que ver con el Concejo de New York.” Deacon desvió la mirada, centrándose en la parte delantera de la clase. “Me imaginé que tú lo sabrías ya que estabas allí”.
Negué con la cabeza. Siempre había algo pasando en el Concejo, y era probable que tuviera que ver con el elixir. Entonces me di cuenta de que Deacon seguía mirando al frente de la clase. Seguí su mirada. Estaba mirando a Luke.
Y Luke le devolvía la mirada.
En la forma realmente intensa en que a veces yo miraba a… Aiden.
Mis ojos se dirigieron de nuevo a Deacon. No podía ver sus ojos, pero la punta de sus orejas era de color rosa. Después de unos momentos algo demasiado largos para un tipo que está mirando a otro tipo casualmente, Deacon se echó hacia atrás. Pensé en la voz fantasma que había oído hablar con Luke en la sala de privación sensorial. Me había sonado familiar… pero no podía ser.
“De todos modos”, Deacon se aclaró la garganta. “Creo que podría dar una fiesta para los que se quedan durante las vacaciones de invierno. ¿Crees que Aiden se apunte?”
“Uh, probablemente no.”
Deacon suspiró. “Vale la pena intentarlo”.
Miré a Luke de nuevo. “Sí, supongo que sí.”
“Esto no funciona”.
Seth hizo un sonido de impaciencia con su garganta. “Trata de concentrarte.”
“Lo estoy”, le espeté, empujando el pelo soplado por el viento fuera de mi rostro.
“Esfuérzate más, Alex. Puedes hacerlo”.
Me abracé a mí misma, temblando. Hacía mucho frío por las marismas. El frío y húmedo golpe del viento eran fuertes en mi contra y el suéter no era de ninguna ayuda. Habíamos estado en esto durante la mayor parte del sábado. Cuando Seth había sugerido que trataría de explotar algo, yo había asumido que había estado bromeando.
Me había equivocado.
Cerré los ojos y me imaginé la gruesa piedra en mi mente. Ya conocía la textura, el color arenoso y su forma irregular. Había estado mirando la maldita cosa por horas. Seth se movió detrás de mí, tomando mi mano y colocándola contra el terreno donde la última marca había aparecido. “Lo sientes aquí, ¿verdad?”
¿Sentir el lazo? Comprobado. También me gustaba el hecho de que él estaba bloqueando la mayoría del viento.
“Bien. Imagínate el lazo desenrollándose, siente que vuelve a la vida.”
Tenía la sensación de que Seth estaba disfrutando esto demasiado, a juzgar por la forma en que se apretaba contra mí.
“¿Alex?”
“Sí, siento el lazo”. Sí lo sentía abriéndose, deslizándose a través de mis venas.
“Bien. El lazo no somos solo nosotros”, dijo en voz baja. “Es akasha, el quinto y último elemento. Debes sentirlo en este momento. Toca dentro de él. Imagina lo que deseas en tu mente.”
Quería un taco, pero dudaba que el akasha pudiera servirme uno de Taco Bell. Dioses, haría cosas terrible por un Taco Bell ahora mismo.
“Alex, ¿estás prestando atención?”
“Por supuesto”, sonreí.
“Entonces hazlo. Explota la roca.”
Seth lo hacía parecer tan fácil. Como si un niño pudiera hacerlo. Quise darle un codazo en el estómago, pero me imaginé la roca y luego me imaginé tirando del lazo con mi mano. Lo hice una y otra vez. No pasó nada.
Abrí los ojos. “Lo siento, esto no está funcionando”.
Seth se alejó, rozando de nuevo los mechones más cortos de pelo que se le caían de la cola de caballo. Puso las manos en las caderas y me miró fijamente.
“¿Qué?” Otra ráfaga de viento cortante me tenía retorciéndome para mantenerme caliente. “No sé lo que quieres que haga. Tengo frío. Tengo hambre. Y vi que National Lampoon’s Christmas Vacation[1] estará en la TV, y por alguna extraña razón debo verla ya que absorbiste todo el tiempo que la pusieron en TV durante la Navidad.”
Sus cejas se alzaron. “¿Mirar qué?”
“¡Oh, dios mío! ¿No conoces los juicios y aflicciones de la familia Griswold?”
“¿Eh?”
“Wow. Eso es algo triste, Seth.”
Hizo un gesto con la mano. “Eso no importa. Algo debe activar tu capacidad de penetrar en akasha. Si tan solo…”. Una mirada pensativa se apoderó de su expresión, y luego juntó las manos. “La primera vez que lo hiciste, estabas enojada. Y luego, cuando te fuiste toda ninja loca contra las furias, estabas enojada y asustada. Tú tienes que ser presionada.”
“Oh, no, no, no.” Empecé a dar marcha atrás. “Sé a dónde vas con esto y no voy a hacer esto contigo. Lo digo en serio, Seth. No te…”
Seth levantó la mano y el elemento aire me golpeó en el pecho, tirándome de espaldas. La lucha contra el uso de elementos era algo en lo que había mejorado. Aproveché el poder y luego sentí el lazo tensarse, luego un chasquido. Me doblé, rompiendo a través de lo que parecían vientos huracanados. Al levantarme, mi pelo voló hacia atrás.
Iba a mutilar Seth.
Y luego él estaba sobre mí, usando su peso, forzándome contra la gruesa hierba muerta. Pequeños guijarros se clavaron en mi espalda mientras me retorcía debajo de él. “¡Quítate, Seth!”
“Oblígame”, dijo, bajando su frente a la mía.
Incliné mis caderas, envolví mis piernas alrededor de su cintura y rodé. Por un segundo, yo tenía la ventaja y quise envolver mis dedos helados alrededor de su cuello y ahogarlo. No me gustaba ser inmovilizada o la sensación de impotencia que seguía. Y Seth lo sabía.
“No así”, gruñó Seth. Agarrando mis hombros, me volteó de espaldas. “Usa el akasha”.
Luchamos, rodando a través de pequeños arbustos. La frustración fue creciendo cada vez más cada vez que me golpeaba la espalda, y empezaba a sentir una ira asesina. Rabia, dulce y embriagadora, se precipitó a través de mí, retorciéndose alrededor del lazo. Sentí como crecía. Mi piel hormigueaba. Las marcas del Apollyon quemaban y latían.
Los labios de Seth se curvaron.  
“Eso es todo. Hazlo”.
Grité.
Y luego León estaba encima de nosotros agarrando a Seth por la piel del cuello y lanzándole varios metros atrás. Él se retorció en el aire como un gato, aterrizando en cuclillas. Las marcas del Apollyon salieron todas a la vez, desdibujándose a través de su piel a velocidades vertiginosas. Él se concentró en León. Había algo mortal en sus ojos: la misma mirada que le había dado al profesor después de que me había golpeado. Pensé en Jackson.
Me puse de pie, corriendo hacia Seth.
“¡No! No, Seth!”
“Realmente no deberías haber hecho eso.” Seth avanzaba; sus intenciones eran claras.
León arqueó una ceja. “¿Quieres intentarlo, chico?”
“¿Quieres morir?”
“Basta”, susurré, metiéndome entre ellos. Miré por encima del hombro a León. El Centinela pura-sangre ni siquiera parecía preocupado. Estaba loco.
“Leon, estábamos entrenando”.
“Eso no fue lo que me pareció”. Por encima del amplio hombro de Seth, vi a varios guardias y a Aiden dirigirse hacia nosotros. Tenía la esperanza de que apuraran el  paso y llegaran aquí antes de que uno de estos idiotas hiciera algo estúpido.
“Leon, él no me estaba haciendo daño”, traté otra vez.
 “¿Qué te crees que vas hacerme?” Exigió Seth. “¿A mí?”
Él se quedó mirando a Seth. “Realmente crees que puedes vencerme, ¿no?”
“No lo creo”. Akasha, brillante y hermoso, rodeaba su mano derecha. El aire crepitaba alrededor de la bola. “Lo sé.”
Esto era una locura. Agarré a Seth del brazo y una oleada de ira me golpeó. Yoquería atacar a León, tenía que demostrarle que se estaba metiendo con la persona equivocada, que yo era mejor que él. No se atrevería a tocarme otra vez. Le iba a mostrar.
“Adelante”, dijo León, su voz ronca.
“¡Hey!”, gritó Aiden. “¡Es suficiente!”
Seth y León se movieron al mismo tiempo, ambos golpeándome a un lado. La combinación de sus brazos barriendo y golpeándose me envió volando hacia atrás. Me golpeé con la roca que había estado tratando de explotar, cayendo sobre la parte superior. Girándome para que el empapado lodo no me golpeara el rostro, aterricé en mis manos y rodillas. El lodo helado saturó mis jeans y salpicó mi cara.
Aturdida más de pura rabia que por cualquier otra cosa, levanté la cabeza y miré a través de mi pelo. ¿Qué demonios acababa de pasar? El haberme empujado había sido un accidente, pero la violencia que había sentido no había sido mía.
Había sido de Seth.
No era como las veces que había tenido esos sexys destellos. Este había sido diferente. Sentí lo que él sentía, quiselo que él quería. ¿Eso había ocurrido antes? No lo creía. Mis manos temblaron.
Los guardias habían llegado a León. No estaba segura de si trataban de proteger a León o a Seth. Aiden, sin embargo, fue tras el Apollyon, como yo debería haber sabido que haría desde el momento en que nos divisó a través de la arena agitada por el viento.
Estaba segura de que Aiden sabía que lo que había ocurrido había sido un accidente, pero se veía como si quisiera golpear a ambos chicos. Por los sonidos de su discusión y empujones uno a otros, León culpaba a Seth. Seth culpaba a todos menos a sí mismo.
Los guardias se veían cada vez más preocupados. Tambaleándome fuera de la marisma, me dirigí hacia ellos mientras Seth trataba de eludir a Aiden.
Con los ojos brillantes, Aiden lo agarró por el cuello de la camisa y lo empujó varios metros hacia atrás. Era como si ni siquiera viera  el elemento más fuerte y más mortal conocido por los dioses a pulgadas de distancia de su cuerpo, o no le importara.
“Ya es suficiente”, dijo Aiden, empujando a Seth mientras lo soltaba. “Lárgate”.
“¿De verdad quieres involucrarte en esto?”, preguntó Seth. “¿Ahora mismo?”
“Más de lo que nunca te podrías imaginar”.
El akasha se apagó y Seth empujó a Aiden. “Oh, creo que sí puedo. ¿Y sabes qué?, es algo en lo que pienso… siempre. ¿Entiendes a lo que me refiero?”
“¿Eso es lo mejor que tienes, Seth?”
Aiden se puso pie-a-pie con el Apollyon.
Y de repente, supe que no se trataba acerca de lo que acababa de suceder. Esto era más.
“Porque creo que tú y yo sabemos la verdad sobre eso.”
Oh, queridos dioses, esto se estaba convirtiendo en una pelea de chicos.
Seth se movió tan rápido que fue difícil verlo. Echó un brazo hacia atrás, apuntando justo a la mandíbula de Aiden. Reaccionando con la misma rapidez, Aiden cogió el brazo de Seth y lo lanzó hacia atrás.
“Inténtalo de nuevo, y no voy a parar”, advirtió Aiden.
Un segundo más tarde, chocaron. Ambos cayeron al suelo, rodando y lanzando golpes; una mancha de trajes negros a medida que ambos ganaban y perdían la ventaja. Empecé a avanzar, pero me detuve en seco. Ni siquiera estaban peleando como Centinelas. No había nada gracioso en sus golpes o bloqueos. Peleaban como dos idiotas subidos de testosterona, y tuve la enorme tentación de ir y patearlos a ambos en la cabeza.
Alcé mis manos al aire. “Tienen que estar bromeando.”
Los guardias y León salieron disparados hacia adelante, agarrando a los dos chicos. Les tomó varios  intentos tratar de que Aiden soltara a Seth. Un corte estropeaba su mejilla derecha. Sangre emanaba de ella. Había una escisión en los labios de Seth.
“¿Ya terminaste?” León demandó, sosteniendo los hombros de Aiden unos pocos pasos atrás. “Aiden, tienes que parar”.
Aiden se pasó el dorso de la mano sobre su mejilla mientras se quitaba la mano de León de una sacudida. “Sí, terminé”.
Los guardias le estaban diciendo lo mismo a Seth, pero cuando lo soltaron, Seth se disparó a su alrededor.
“¿Creen que te tengo miedo de que me castiguen por pelear? ¿A cualquiera de ustedes? ¡No pueden tocarme! Yo soy el mald…”
“¡Basta!” Grité. “¡Ya basta!”
Seth se quedó inmóvil, y varios pares de ojos se centraron en mí.
 “¡Dioses! Estábamos entrenando. No hay ninguna razón para matarse entre sí por esto.” Miré a Aiden. “No hay razón para hacer nada de esto. Sólo deténganse de una maldita vez”.
La tensión seguía en el aire, pero Seth se retiró y escupió un bocado de sangre. A medida que se arreglaba la camisa, las marcas comenzaron a desvanecerse. “Como había estado diciendo, pero al parecer todos ustedes son demasiado estúpidos para entender, estábamos…”
“Cállate, Seth.” Apreté mis puños.
Sus cejas se levantaron.
Aiden todavía parecía furioso. Sus ojos eran como charcos de plata, consumiendo todo su rostro.
“Ya está hecho y se ha terminado, ¿de acuerdo?”, les dije, sobre todo a él. “Estoy bien. Nadie ha muerto. Y si ustedes tres pueden lograr no tratar de matarse unos a otros, yo me iré y tomaré una ducha, porque apesto”.
Leon movió los labios como si quisiera sonreír, pero después de que vio la mirada que le lancé, su expresión volvió a la estoica con la que estaba familiarizada.
Me giré, temblando. Carámbanos se estaban formando en mis jeans.
Seth se dio la vuelta. “Alex…”
“No” me detuve. No había manera de que regresara conmigo. Necesitaba estar lejos de él; poner distancia entre su ira y yo antes de empezar a lanzar golpes. Tenía que averiguar qué había pasado allí, por qué había sentido lo que Seth quería con tanta fuerza.
“Alex”, Seth gritó. “Por favor”.
“Déjame en paz ahora mismo.” Empecé a caminar de nuevo. “Ya he terminado con esto por hoy. Lo digo en serio. He terminado.”

[1] Es una comedia navideña  dirigida por Jeremiah  S. Chechik en 1989. Es considerada un ‘clásico moderno’ de navidad. 

7 Comments

  1. Anonymous
    Anonymous

    Muchas gracias!!! Esperando con ansias el siguiente!!

    Marzo 26, 2013
    |Reply
  2. Gracias por el cap!! :3

    Marzo 26, 2013
    |Reply
  3. Anonymous
    Anonymous

    Ojala hubiera podido fotografiar la cara que se me puso cuando acabe de leer el capítulo, seguro que fue epíca

    Marzo 27, 2013
    |Reply
  4. Ho por dios no puedo creer que esten traduciendo este libro! gracias mil gracias, me podrían decir cuantos capis son?

    Marzo 27, 2013
    |Reply
    • ¡Hola! Claro, son 35.

      Marzo 27, 2013
      |Reply
    • Anonymous
      Anonymous

      Hahahaha

      Abril 7, 2013
      |Reply

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