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Gremio de Cazadores 00: Angel’s Pawn, Nalini Singh. CAPÍTULO 4 en español.

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“Soy un ángel, que me guste alguien es sólo parte de la ecuación.” Su rostro se volvió hacia ella, su expresión letal en su misma neutralidad. 
“Te pedí a ti porque tú desangraste a un ángel que intentó tomarte hace un año.” 

CAPÍTULO 4 
Su corazón era una piedra en su garganta. “Él era joven y estúpido: no fue difícil dejarlo fuera de combate el tiempo suficiente para escapar”.

“Clavaste sus alas en una pared con siete dardos de ballesta.”

Tragándose la piedra, ella decidió mandarlo al infierno. “¿Eran parientes?”

“Incluso si lo hubiera sido, no tolero la falta de inteligencia en aquellos que me rodean. Egan fue castigado por su estupidez.”

Ashwini realmente no quería saber que le había hecho Nazarach a ese ángel delgado que había intentado hacerla su compañera de juegos, pero la ferocidad en ella no podía dejar de preguntar, “¿porque él trató de ir tras una cazadora… o porque falló?”

Otra sonrisa fría. “Deberías preguntarle a Egan, su lengua ha vuelto a crecer”. Levantándose de su posición relajada, le tendió una mano. “Vuela conmigo, Ashwini”.

Incluso a un pie de distancia, se sentía como si él la estuviera envolviendo en mil cuerdas, estrangulando, triturando, matando.

“No puedo tocarte”.

Sus ojos brillaron y ella vio la muerte en ellos. “¿Soy tan desagradable?”

“Hay demasiado en ti”, susurró, luchando por respirar. “Demasiadas vidas, demasiados recuerdos, demasiados fantasmas.”

Esa mano bajó, con expresión intrigada. “¿Tienes la vista?”

Qué manera tan antigua de hablar, pero después de todo, Nazarach había visto imperios alzarse y reyes caer. “Un tipo”. Ella retrocedió, tratando de encontrar aire en un mundo que de repente parecía no tener.

Cuando la mano de Janvier se enrolló alrededor de su nuca, Ashwini aceptó el contacto sin sobresaltarse, como si algo en ella lo conociera, hubiera llegado a él. Un solo toque y de repente su garganta se abrió, el aire dulce del verano como néctar para sus pulmones secos.

“Sire”, dijo Janvier, su voz suave, su manera de dirigirse respetuosa. “No destruyas un tesoro por un momento de placer fugaz.”

“¿Audrina no fue de tu gusto?”, preguntó el ángel, sus ojos nunca dejando a Ashwini. “Lo encuentro difícil de creer”.

“Mis gustos han cambiado”. La mano libre de Janvier descansó en la parte superior del brazo de ella. “Incluso si Ash no está cooperando.”

Nazarach se quedó inmóvil por un momento, y en ése instante, Ashwini supo que lucharía contra la muerte, porque ella había involucrado a Janvier en esto. Era suyo, era su deber protegerlo.

Pero luego Nazarach se echó a reír y el peligro pasó. “Ella será tu muerte, Janvier.”

“Es mi muerte, yo la elijo.”

Extendiendo sus alas, Nazarach sonrió con esa fría sonrisa inmortal. “Quizás verte bailar con la cazadora será mucho más entretenido que tomarla.”

Un minuto después, había despegado del balcón y estaba en el cielo, un inquietante y magnífico ser con tanta crueldad en él como sabiduría.

Ashwini trató de apartarse de Janvier, el vampiro la sostuvo. “Así que eres una sorcière[1].”
Janvier también, pensó ella, era antiguo. “Las brujas se queman en la hoguera”.

“¿Ves mis fantasmas, Ash?”, una pregunta tranquila.

Se alegró de poder negar con la cabeza. “Sólo veo lo que me muestras”.

Labios rozando su cuello un instante antes de que ella se separara para girarse y encararlo. “¿Audrina?”.

“Un bocado delicioso”, sus ojos fueron a sus pechos y ella se dio cuenta de que su pelo húmedo los había dejado bastante bien definidos. ¿Nazarach había considerado eso una invitación? Temblando internamente, ella se volvió para torcer la masa húmeda en su cuello y la anudó.

“Hermoso”, murmuró Janvier. “Podría mirar tu cuello por horas. Tan largo, tan esbelto.” La cadencia lánguida de su voz la acarició alrededor, dentro de ella.

Aun sabiendo que él era un casi-inmortal que probablemente la olvidaría entre un latido y el siguiente, tomó todo lo que tenía luchar la urgencia de caer en su seducción. “Quizás deberías regresar con tu bocado delicioso.”

“Escogí una botella de sangre conservada en su lugar”. Acercándose, se puso de pie a su lado, mirando al cielo en el que Nazarach había desaparecido. “Parece que estoy tentado por lo más peligroso estos días.”

Ashwini consideró alejarse y luego decidió que no quería enredarse con los fantasmas, no cuando podía robar unos pocos momentos más de silencio bendecido. Así que se quedó fuera, hombro con hombro y muslo con muslo con un vampiro que podría hacerle romper todas sus reglas acerca de dormir con el enemigo.

Fisheman’s Daughter era exactamente como lo anunciaban, una taberna que sirve cerveza, licores duros y abundante comida. Nada de elegantes hors d’oeuvres[2] y decoración cursi para este lugar, todo eran vigas de madera y exuberantes meseras.

“Mozas”, dijo Janvier cuando ella expresó el pensamiento. “Siempre las hay en una taberna”.

Lo miró dar un examen pausado a la piel rolliza y sedosa a la vista. “Si me gustarán las mujeres, iría por la pelirroja.”

“Hmm, muy pequeña. Me gustan las mujeres altas y delgadas.” Una sonrisa que le dijo que estaba pensando cosas que, sin duda, harían sonrojar a otra mujer. “Pero, para un ménage à trois[3], estaría bien.”

“Cualquier hombre que intente traer un tercero a mi cama debería usar una armadura.” Ashwini jugó con una estrella de plata alrededor de sus dedos.

“¿Posesiva?”, preguntó Janvier, bajando su tono. “Yo también lo soy”.

Ella levantó su cabeza para responder y luego se congeló. “Callan acaba de entrar con una pequeña mujer hispana.”

Janvier pasó su pie por encima de la pantorrilla de Ashwini. “¿Compañera de cama?”

“No. Se mueve como si supiera usar el arma escondida que lleva bajo la camisa”. Viendo a los dos bromear con el barman, se comió un grueso pedazo de papa a la francesa.

“Tiempo de ganarse el sueldo. Sé encantadora y acércate a ellos.”

“En ese caso tendrás que pretender ser mi nuevo ligue.”

“No puedo pretender ser inofensivo.”

Una delgada línea de sangre marcó el pulgar de Janvier mientras recogía la estrella de plata reluciente que ella había dejado en la mesa. Ni siquiera se inmutó.

“Siempre he sido conocido por estar del lado equivocado.” Levantándose, deslizó la estrella en un bolsillo y deambuló hasta la barra, sus largas, perezosas zancadas capturando todas las miradas femeninas del lugar… incluyendo la de la ejecutora de Callan, pero la mujer se puso en alerta inmediata en el instante en que Janvier se acercó a tocar a Callan en el hombro. “Cal, ¿eres tú?”

La ejecutora no se relajó hasta que su gran jefe rubio se giró para darle a Janvier un abrazo con palmadas en la espalda. “Maldita sea, Cajún, ¿aún no estás muerto?”

“¿Por qué diablos todo el mundo me pregunta eso?”, preguntó Janvier sin inflexiones antes de darle una sonrisa deslumbrante a la ejecutora. “¿No me vas a presentar?”

Riendo, el líder del beso Fox se volvió hacia la vampira que estaba a su lado. “Perida, este es Janvier. No creas ninguna palabra que salga de su boca”.

Ashwini decidió que era hora de hacer su jugada.

“Es un placer, querida”, levantando la mano delicada de la mujer hacia su boca, Janvier la iba a besar.

Aswini puso la mano en su hombro, y apretó. “Yo no lo haría”.

“Cher”, Janvier soltó a la sorprendida Perida con un gesto lánguido. “Así de posesiva eres.” Palabras juguetonas, una broma íntima.

Ashwini levantó la mirada a tiempo para encontrar la mirada de Callan. Una mirada y ella sabía que él se había fijado en su ropa, su postura, las cicatrices de sus dedos y las que estaban justo por encima de su pulso, así que no se sorprendió cuando él dijo, “Cazadora”.

“Vampiro.” Ella se inclinó hacia Janvier, dejó que pusiera su brazo alrededor de su cintura. El toque la abrasó, incremento su hambre de más. “¿Estamos listos para irnos?”

Janvier jugó su papel a la perfección, devolviéndole una sonrisa encantadora. “Callan es un viejo amigo, cherie.”

Un rápido apretón, una sonrisa halagadora. “Sin duda podemos perder un poco de tiempo. ¿Una bebida, Callan?”

El líder del beso Fox asintió. “Imagino que te estas enredando con una mujer que algún día podría cazarte como un perro rabioso”.

“Ya lo intenté”, respondió Ashwini, decidiendo que Callan probablemente obtendría esa información en una hora de cualquier manera. “Tres veces”.

Callan levantó una ceja mientras Perida intentaba ocultar su sorpresa. “¿Y habrá una cuarta?”

“Depende de que tanto me haga enojar”, sacando su mano, se la ofreció a Perida. “Ashwini”.

La otra mujer la estrechó firmemente, con los ojos entornados. “Nosotros no nos asociamos con cazadores”.

“Y yo no me acuesto con vampiros”.

Eso hizo sonreír a Callan, y era una sonrisa tan abierta, tan honesta que Ashwini casi podía creer que era el buen chico granjero que aparentaba ser. “Sentémonos”, dijo él, pidiendo vino en el bar.

Ashwini le ofreció una papa a la francesa a Perida mientras se sentaban, a sabiendas de que los vampiros podían saborear y digerir una pequeña cantidad de alimentos sólidos. “Están buenas”.

La vampira la tomó. “Hmm. Casi me hace desear ser mortal.”

“Casi”, dijo Callan, sus ojos demorándose en las cicatrices de Ashwini. Era, pensó ella, un recordatorio deliberado de que él podía sobrevivir a casi cualquier cosa que ella le hiciera, mientras que ella moriría, pero esa advertencia fue clara sólo en la periferia de la mente de Callan, era Janvier quién le interesaba.

“¿Todavía eres amigo de Antoine?”, inquirió después de tomar un sorbo de vino, la pregunta tan informal como podía serlo.

Oui, soy amigo de todo el mundo.” Janvier presionó un beso en la mejilla de Ashwini. “Pero a ella, a ella no le agrada… ¿cuál es su nombre?”

“Simone”. Ashwini comió una ronda de papas en vez de aclararse. Perida picó el anzuelo.
“¿Por qué?”

“¿La has visto?”, resopló Ashwini, “Piensa que el sol brilla por ella.”

La expresión sospechosa de Perida se convirtió en pura aversión. “Es una perra, sobre todo por ser tan patéticamente débil. Pretende que ha obtenido poder. Pura mierda.”

Ashwini alzó una ceja. “Pensé que estaba en su tercer siglo. No puede ser tan débil”.

“La edad es relativa”, Perida negó con la cabeza. “La única cosa que mantiene esa sonrisa satisfecha en su rostro es que tiene a Antoine con una correa”.

“A Antoine le gustan las mujeres difíciles”, dijo Janvier, diversión tallando su voz. “¿Recuerdas con quién estaba cuando estábamos en la corte juntos, Cal?”

“Esa condesa con seis maridos muertos”, Callan negó con la cabeza, “uno pensaría que la edad da sabiduría.”

“En cambio, mon ami[4] se metió en problemas, por lo que oigo.”

Callan dejó su copa de vino. “¿Oh?”

“¿Juegos, Cal?”, Janvier levantó una ceja sarcástica. “Tú conoces los problemas de Antoine, mejor dicho: tienes un beso”.

“Sabes mucho para ser alguien que está de paso.” Palabras ligeras, ojos vigilantes.

Janvier se encogió de hombros. “Me mantiene con vida. Me mantendré lejos de Antoine esta vez, no quiero llamar la atención de Nazarach.”

El líder del beso Fox tomó su vaso de nuevo. “¿Dónde te estás quedando?”

Ashwini respondió por los dos. “No nos quedaremos. Me prometió que estaríamos fuera de aquí esta noche”.

Janvier se acercó más, murmurando lo suficientemente fuerte para que los demás escucharan. “Vamos, encanto, ¿una noche? Te lo compensaré.”

Ashwini frunció el ceño, le dejó murmurar más promesas antes de asentir con reticencia evidente. “Una noche”.

“Entonces”, dijo Janvier, volviéndose hacia Callan, “¿puedes recibirnos, viejo amigo?”
“Nunca fuimos amigos”, replicó Callan, “pero… podríamos serlo”.

Ashwini se vio relegada a la habitación de huéspedes en la fortaleza de Callan, una mansión a las afueras de Atlanta mientras que el líder del beso Fox se llevaba a Janvier por un “cigarro”. Sabiendo que estaba bajo vigilancia, Ashwini se encerró en el cuarto de baño, comprobó que no estaba cableado y luego trató de averiguar si podrían salir por la anticuada salida de aire. Sería perfecto, pensó, si pudiera hacerlo.

“No hay tiempo como el presente”. Desvistiéndose hasta quedar en camiseta y boxers, ella abrió la ducha y usó la cubierta de ruido para destornillar la tapa y meterse en el conducto. No había margen de maniobra suficiente como para que pudiera moverse, qué bueno que no tenía caderas de las que presumir. Manteniendo un mapa en mente, empezó a arrastrarse a través de polvo y cosas pequeñas redondas y duras en las que prefería no pensar. Gracias a dios se había puesto todas sus vacunas.

La primera habitación a la que entró estaba vacía, la segunda llena de los murmullos de hombres y mujeres mientras agarraban algo de comer. La tercera casi se la paso porque estaba muy silenciosa, pero algo la hizo detenerse, echar un segundo vistazo.

La mujer en frente del tocador era total y absolutamente adorable. Un cabello increíblemente parecido al verdadero oro, ojos de azul eléctrico, labios llenos y piel tan suave y sin imperfecciones, que era casi traslúcida contra el satén blanco de tu túnica hasta el muslo. Y era una vampira de sólo un año ¿Cómo se vería Monique después de un siglo?

Los labios de Ashwini se fruncieron en un silbido silencioso. Teniendo en cuenta que a los vampiros les tomaba décadas alcanzar el nivel de perfección física de Monique, la mujer podría poner a los ángeles en vergüenza. Pero ahora mismo, mientras se cepillaba el pelo, había una sonrisa muy humana que coqueteaba en esos exuberantes labios rojos. Nada acerca de ella gritaba “captiva”.

Eso encajaba con lo que había dicho Nazarach acerca de tratarla bien hasta que Antoine estuviera fuera de la ecuación. Como si el pensamiento lo hubiera conjurado, la puerta se abrió para revelar al vampiro en cuestión, su contundente masculinidad en contradicción con el cielo azul y la decoración crema de lo que era claramente el tocador de una mujer.

“Callie”, dijo Monique, su tono ronco y con reproche. “Se está volviendo tedioso que me tengas confinada en esta habitación”.

Cerrando la puerta tras de sí, Callan se apoyó en ella con los brazos cruzados mientras Monique cambiaba de lugar en el taburete para mostrar la longitud elegante de uno de sus muslos delgados. El gesto fue sexual, pero fue la mirada en los ojos de la mujer la que despertó el interés de Ashwini. Predadora… pero también ¿despierta?

Sintiéndose como un voyeur, ella continuó observando a Monique cuando pasó la mano por su muslo. “¿Mi padre aceptó rescatarte?”

Los ojos de Callan se clavaron en los dedos de Monique mientras ella se tocaba con movimientos lentos e hipnóticos. “No he pedido un rescate”.

Monique puso mala cara, toda ella sexo y hambre oscura. “¿Estas planeando matarme, Callie?”.

[1] Del francés, bruja.
[2] Del francés, aperitivos.
[3] Del francés, trío.
[4] Del francés, “mi amigo”.

2 Comments

  1. Holaaa!! Quiero saber por favor si tienen el libro completo en español?? Es que lo he buscado y no lo encuentro y como se que están traduciendo el de Deity supongo que no planean seguir con los capítulos d éste… entonces por favor si lo tienen en español me lo pueden mandar a mi correo lilq_490@hotmail.com o un link que sepan donde lo pueda encontrar en español por favor!!!

    Junio 9, 2013
    |Reply

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